En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
Crédito: Amina Reynaga / Escuela Nacional de Ciencias de la Tierra

Soy culpable...soy adicta

Número 11 / OCTUBRE - DICIEMBRE 2023

Una adolescente confiesa su ciberadicción a las redes sociales

Picture of Amina Reynaga Luque

Amina Reynaga Luque

Escuela Nacional Ciencias de la Tierra

Soy adicta…lo confieso. Soy adicta a levantarme cada día, agarrar ávidamente mi celular, entrar a cualquier red social y empezar a procrastinar.

Soy culpable y lo confieso, soy como cualquier otro adolescente que encuentra refugio en un click, que ve videos cortos para reír y que se cree la farsa de vivir bajo un filtro de la red social. Así es, soy una adolescente que cree que todo es como en la pantalla, bajo el flashazo de luz, que cree ciegamente que lo que es, no está bien. 

Escribo esto sabiendo que las redes sociales toman poder a través del uso de la gente y, por tanto, buscan mantenerse frente a nuestros ojos para no desaparecer. Escribo esto sabiendo que las redes sociales enmascaran lo que la gente realmente es; lo escribo porque así remarco el poder que tienen sobre nosotros.

Llegaron para conectar, terminaron por desconectar. La realidad que nos absorbe terminó siendo otra, una más pesada; esa ya no es realidad pero la aceptamos como tal porque estamos carentes de un ideal. Aceptamos lo que nos da porque de repente no pudimos más, no nos bastó con vivenciar lo tangible, lo sensible. Y en ese gran ventanal se divisó la oportunidad de encontrar otra realidad, de conectar con otros más allá, para poder demostrar que somos algo más.

No los culpo, yo también me he destrozado y me hecho mil pedazos ahogados al sostener esa pantalla en la palma de mi mano. No los culpo porque soy igual que otros, y, a la vez, soy tan distinta: soy una más de aquellos que, “no son alguien más entre los demás”, y eso está genial, hasta que en mi ingesta de likes, me da por desear otras vidas. No los culpo porque yo lo he vivido y también he sufrido, y por eso hoy escribo, porque estuve ahí y sé que muchos lo pasan igual.

Dicen que el primer paso es aceptarlo aunque cueste demasiado. Lo triste es que no planeo cambiarlo por un tiempo; porque esa pantalla en la palma de la mano pasó de ser un accesorio a convertirse en una necesidad cotidiana. Al alcance de un click, un solo dispositivo nos brinda inestabilidad conductual, nos hace depender de la serotonina momentánea.

Lo que esta generación arraiga diariamente es un círculo vicioso y adictivo. Por más fuerte que suene la palabra, finalmente es una adicción y hago este escrito reconociendo lo difícil que es dejar atrás esa constante rutina que pasó a ser parte de nuestras vidas, y, reconociendo también lo difícil que será dejar atrás este vicio de interconexión, comparación, luz y oscuridad fluctuantes.

Desde mi punto de vista, las redes sociales son complicadas porque contienen información global de seres cambiantes, y, al mismo tiempo, brindan funciones tan prácticas y sencillas que provocan que un ser humano haga a un lado todos sus problemas. 

Soy culpable de llamarme dependiente, de ser adolescente y evadir mi realidad con el efecto placebo de la virtualidad, y, aún más culpable soy de reconocer a todos mis iguales como eso, iguales. Hoy lo confieso.

 

Lee aquí más artículos relacionados

Entre un lápiz y un bulto de cemento, pesa más la desigualdad

Entre un lápiz y un bulto de cemento, pesa más la desigualdad

Por: Elizabeth Pérez
La desigualdad no nace de cuestiones personales

Leer
Bajos nuestras manos

Bajos nuestras manos

Por: Ximena Sanabria Montaño
¿La violencia como un problema moderno?

Leer
La violencia es rutina nacional

La violencia es rutina nacional

Por: Ana Paola Leyva Reyes
Un fenómeno social que no cabe en cifras

Leer
Más allá de la frontera

Más allá de la frontera

Por: Fatima Ixchel De León Carranza
Testimonios migrantes

Leer
Nepal, la juventud en movimiento

Nepal, la juventud en movimiento

Por: Gabriela Varela Arreola, Balcazar Herrera Sahori, Figueroa Juarez Sara Elena, García Gomez Leonardo, Hernandez Santillán Rebecca Valentina y Rivera de la O Yareli
Origen y retos de la Revolución Z

Leer
La paz está en una prenda

La paz está en una prenda

Por: Airam Yarim Pérez Arias
La deshumanización inicia en nuestro teclado

Leer

Deja tus comentarios sobre el artículo

Soy culpable…soy adicta

Una respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

two × three =