Entre un lápiz y un bulto de cemento, pesa más la desigualdad
Por: Elizabeth Pérez
La desigualdad no nace de cuestiones personales
Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala
Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala
Desde una prospectiva de los años 30-40 en la que nuestro gobierno administra la politización de fenómenos, los cuales han sido un punto importante en incentivos de violencia, encontramos que aumenta porque ya no hay quien regule o funja como el administrador ya que el estado sigue centralizando la administración, un claro ejemplo es el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el cual se pensaba que sería la Guardia Nacional moderna, pero nos remontamos a 1947, fundada por el presidente Miguel Alemán Valdés, el organismo de policía política que posteriormente pasó a depender de la Secretaría de Gobernación, hoy en día se sabe que no solo se trataba de un edificio de oficinas. Según testimonios y documentos se dice que funcionaba como un centro clandestino de detención temporal, salieron a la luz algunas fotografías de personas detenidas, en ellas se ven las condiciones en las que se encontraban; mientras que la fachada estaba cubierta de un color blanco, llena de una seguridad a la que parecía imposible ingresar.
Sustituyendo la administración desde el Estado, como fue la Dirección Federal de Seguridad, se esperaba una politización y una reducción en términos de violencia, pero no fue así. Es aquí donde nos cuestionamos el porqué no pudo funcionar, ya que no se trata de buscar un culpable, se trata de analizar el pasado para poder consolidarnos en un presente, poder aprender de aquellos errores que nos llevaron al día de hoy, poder aprender de aquellas estrategias erróneas para mejorarlas. De eso se trata, de innovar, crecer en pensamiento junto con la era moderna, hacer cambios que favorezcan a nuestro futuro, sin olvidarnos de nuestro pasado.
Pese a los años, como sociedad, sigue existiendo esta carencia de conciencia social a este problema, que no podemos solucionar estudiandolo desde el ahora, tenemos que mirar hacia atrás, revisar esa historia que hay bajo la violencia, y empezar por ahí a solucionar.
Es un problema que a nivel mundial nos está consumiendo, sea el nombre que le pongan, en diferentes situaciones, categorías, países, sigue siendo un mal que arrasa con la integridad de los seres vivos.
Seamos empáticos, miremos el fenómeno desde el pasado para tomar las riendas de un presente, un presente que nos responsabiliza a todos como sociedad. Propongo que como seres humanos nos tomemos el tiempo de reflexionar sobre este tema, pongamos en balanza aquellas situaciones de nuestro día a día, de nuestra vida cotidiana en las cuales muchas veces no somos conscientes cuál podría ser el punto de partida de todo esto, que si está en nuestras manos el poder cambiar las situaciones, en aportar otra alternativa y siempre ser conscientes de lo mucho que puede significar este cambio.
Sientes el paso del aire, una corriente fría, densa, cada centímetro recorrido formando un hueco, tan profundo, tan vacío…
Si observamos el problema desde fuera y es otra perspectiva, no parece tan caótico, no lo sentimos tan dramático, pero ¿qué pasaría si esa misma fragilidad con la que llegamos a sentir podría ser el punto clave del problema?
¿Qué pasa si a partir de ese momento, en el que somos tan conscientes de sentir tanto y nada a la vez, es tan crucial para lo que sigue?
Después de esto, sigue el momento de decidir cómo manejamos cualquier situación que estemos enfrentando ¿qué si nuestra solución tiene relación con lo que acabamos de sentir? Por supuesto que sí, a partir de ese instante podemos tener el control de la situación, o, por el contrario, “se nos puede salir de las manos…”
Por: Elizabeth Pérez
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