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¡Qué (mal)educada!

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Del libro (Mal)educadas a The life of a showgirl de Taylor Swift

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Esther Gómez

Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán

Taylor Swift sacó su nuevo álbum The life of a showgirl el pasado 3 de octubre, su doceavo disco, justo en el marco de la gran noticia que mantuvo a miles festejando: su compromiso con Travis Kelce, jugador de fútbol americano para los Kansas City Chiefs. Estas dos actividades han traído críticas, halagos y diversos comentarios hacia su persona, sin embargo, vale la pena preguntar: ¿estamos siendo mal educadas por criticar el compromiso y expresión musical de Taylor? ¿O Taylor Swift es una maleducada por divulgar ideas de feminidad tradicional poco sorora en pleno 2025? La respuesta es: ambas.

 

(Mal)Educadas de María Florencia Freijo es un libro publicado por Grupo Planeta que llegó a la redacción de ¡Goooya! con el objetivo de entender por qué si la historia se reescribe con el conocimiento, la misma ha sido silenciada especialmente para las mujeres bajo el concepto de la mala educación y los prejuicios que se construyen y sostienen como: puta, bruja, vividora, loca, gorda, víctima y un largo etcétera. 

 

María es licenciada en Ciencia Política y está especializada en perspectiva de género en el sistema de justicia por la Universidad de Buenos Aires (UBA), no solo ha escrito Mal(educadas) en 2022, también Decididas en el mismo año y Solas: (aun acompañadas) en 2021. La escritora y politóloga tiene 461 mil seguidores en Instagram y comparte contenido relacionado al feminismo y género, razón de su popularidad. 

 

En (Mal)Educadas, la autora cuenta con naturalidad –igual que una plática con amigas o el chisme de la semana– por qué la educación ha sido una herramienta del patriarcado para mantener historias femeninas escondidas, sin poder hacer nada más que ponerse un corset y tomar clases de piano, pero, ¿qué tiene que ver todo esto con Taylor Swift? 

 

En el libro, Freijo menciona: “La sociedad tiene la vara muy alta para nosotras; incluso nosotras la tenemos con nosotras mismas. No podemos dar el mínimo movimiento en falso, o tener el mínimo error, que ya nos lo señalan o nosotras mismas nos estresamos”, pues “las mujeres siempre tenemos encima el peso de la sentencia”. 

 

Ahora tenemos a la cantante, a la cual se le ha criticado porque “jamás” mencionó que quería casarse y tener hijos, pues ahora su nuevo álbum habla de lo feliz que es, también porque dedica una canción completa a “hablar mal” de Charli XCX , e incluso porque sus letras ahora son básicas y no tienen complejidad ya que “las hizo más ‘simples’ para que su novio entienda”. Puestos así, en los argumentos se le ve como la “mala” que responde a críticas, y “la tonta” porque sus canciones ahora no son consideradas complejas. 

 

¿Qué es lo que se espera de Taylor Swift? ¿Qué se espera de las mujeres? Ahora parece que no es suficiente con aparecer dos veces en el top del siglo en Billboard, ni lograr derramas económicas allá donde van tus shows, tampoco ser de las artistas más vendidas en la primera semana de salida de un álbum.

 

Incluso, Swift da a relucir en el videoclip de “Ophelia”, el destino –impuesto por el patriarcado en todos los casos– de las diversas showgirls a lo largo de tiempo, podías ser la modelo de un cuadro, una mujer en una obra de teatro donde eras la tragedia o la sirena, una artista de cabaret, una actriz reconocida por su atractivo en vestido rojo o una pop star super vendida. Entonces, tu gran final era feliz o desesperanzado, traicionada y hundida por un hombre, ¿pero cúal ha sido la historia de las mujeres a lo largo del tiempo? Bastante similar. 

 

En el libro que nos atañe, Florencia nos habla de la educación enseñada a las mujeres a lo largo del tiempo: Aristóteles nos planteaba a las mujeres, junto con los niños, como una fuerza antagónica contra el hombre libre y pensante que es el ciudadano; en Esparta se educaba a las mujeres para la guerra – ejercitaban para perder todo rastro de “debilidad femenina”–, aunque, la mayor parte de la educación era para formarlas en el entretenimiento (músicas, bailarinas, recitadoras) y en las tareas del hogar y la belleza –razón por la que hay más showgirls que showmans–; en Atenas, existían “hetairas”, una “dama de compañia” intelectual, ofrecía servicios sexuales pero también debía entretener a los hombres en los simposios con el acceso que tenía a las artes, la oratoria y la filosofía. En el Imperio Otomano, dentro del harén, las esclavas accedían a altos niveles de instrucción únicamente para satisfacer las necesidades de conversación con el sultán, no para destacar en el ámbito intelectual o el gobierno –sí, mi querida telenovelera turca, la sultana Hurrem fue de los casos únicos—; en Egipto sucedía lo mismo con los jeneret o “la casa de las bellezas”. Las mujeres eran confinadas con un único destino: esposas o esclavas, todas formadas al servicio de los hombres. 

 

Ahora la educación cultural está relacionada a la buena mujer, ella nos impregna y nos permea mucho más de lo que pensamos. No está mal criticar el verso, la rima, la prosa o la complejidad músical, estamos mal educados para atacar a la persona y no sus acciones, también, por nombrar a las mujeres en un estereotipo y asignarles un rol en el día a día, incluso si el mismo no es malo; otros roles por ejemplo pueden ser el de la heroína, la salvadora o la gran artista. Somos personas antes que adjetivos. 

 

Seguir así es repetir lo que el patriarcado quiere: asignarnos un lugar del que no debemos salir porque de ser así, inmediatamente lo juzgaremos. Si Taylor Swift quiere hablar de su sexualidad en una canción con metáforas de supersticiones, tirarle indirectas a otra cantante llamándola chihuahua o decir que no le importa juntarse con personas canceladas porque son sus amigos, debemos preguntarnos, ¿la estamos juzgando por que es ELLA –artista femenina idealizada–  o porque realmente sus acciones desde nuestro punto de vista están mal? Y, ¿estas acciones están mal porque de verdad lo están o nuestro punto de vista está sesgado por nuestra enseñanza?

Si algo nos enseña (Mal)Educadas es que no importa el tiempo y lugar, siempre se nos oprime con una educación que juzga y estigmatiza, nos enseñan roles y los repetimos a nuestro alrededor. Así que renovemos estos ciclos, de otra manera jamás podremos reescribir la historia.

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