Lo que está pasando, tendencias y recomendaciones para ti.
Lo que está pasando, tendencias y recomendaciones para ti.
Foto de Xabi Oregi

Sobre las cabezas de los reyes

Actualidad

Opinión

Reflexiones alrededor de la geopolítica actual y la lucha de clases

Picture of Genaro Flores Paredes

Genaro Flores Paredes

Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Morelia

“Las fuerzas que impulsan a los pueblos, que son los verdaderos constructores de la historia, determinados por las condiciones materiales de su existencia y la aspiración a metas superiores de bienestar y libertad, que surgen cuando el progreso del hombre en el campo de la ciencia, de la técnica y la cultura lo hacen posible, son superiores a la voluntad y al terror que desatan las oligarquías dominantes.” 

Fidel Castro

 

Los camisas negras aún marchan, en compases disfrazados de los mismos discursos adaptados a la contemporaneidad, las banderas rojas ondean hoy en los cansados cielos que tantas veces han visto a la humanidad cubrirse de sangre bajo su propia mano y, aquellos herederos de la desgracia y la fatalidad (el mismo pueblo proletario y campesino), elevan hoy sus voces en himnos de gloria para sus propios verdugos, naturalizando el castigo que estos imparten con puño de hierro, erradicando pueblos y desmembrando naciones.

 ¡Libertad, libertad! Es la promulga de los responsables de las peores crisis humanitarias de la actualidad. Si la libertad fuera su verdadero deseo, ellos mismos se degollarían para que de su sangre brotara el trigo que por tanto tiempo arrebataron a millones de bocas, que perecieron en la miseria y esclavitud. Democracia, palabra falaz e hipócrita que esconde tras de sí los más oscuros intereses del mercado; ni siquiera el propio pueblo griego en la antigüedad fue benefactor de este mecanismo de control sobre las masas, que hoy en día ha evolucionado en estados burgueses, compartiendo similitudes y propósito con el estado de dominación. 

Estados forjados a base de tortura y muerte, creados con el único sentido de mantener quietas las manos que pueden arrebatarle el aliento a los nuevos reyes. No hay reconciliación alguna entre opresores y oprimidos, no existe ni existirá. Los apasionantes discursos nacionalistas adormecen la razón del pueblo, creen que le da propósito a su existir y esperanza en que las condiciones precarias (en las cuales aquellos que los dominan los mantienen) cambiarán, discursos que expresan abiertamente la superioridad racial y la urgente necesidad del exterminio de sus contrarios.

El alto comisionado de la ONU, Volker Türk, declara que suman ya 40 mil muertos civiles dentro del territorio palestino, la mayoría de ellos mujeres y niños, siendo asesinados 130 personas al día en la Franja de Gaza. El legado belga de Leopoldo II sigue vigente, ya no le cortan las manos a sus esclavos, ni castigan a las mujeres embarazadas recostándolas en el piso y azotando sus espaldas para no dañar el “producto”, no. Los genocidios, el colonialismo y las campañas de exterminio raciales han vuelto sus métodos más discretos, aprenden del pasado lo que nosotros no. 

Aún las fértiles tierras del África y América nutren el hambre y la codicia de Europa y Estados Unidos. Un claro ejemplo de ello es el triste y brutal caso del lago Victoria, en Tanzania. En este lugar, empresas francesas realizaron estudios para introducir una especie invasora (Lates niloticus) en el lago africano; esta acción no solo desequilibró por completo el ecosistema, sino que además enriqueció de forma absurda a los extractivistas europeos. Las poblaciones lacustres no recibieron el supuesto “progreso”, sino condiciones de existencia inhumanas. Las mujeres, obligadas a prostituirse para alimentar a sus familias, mueren asesinadas por los “civilizados”. Los hombres perecen ahogados o lentamente, víctimas de graves contagios de VIH. Los niños, por su parte, mueren a causa de las adicciones, los asesinatos y el hambre. Toda la población del lago Victoria tiene prohibido consumir el propio pescado que captura. Solo pueden alimentarse de los desperdicios, acompañados de gusanos y enfermedades.

Aunque hoy África muestra coraje y dignidad, gracias a pueblos como Burkina Faso y dirigentes como Ibrahim Traoré (que ha sobrevivido a más de 10 intentos de asesinato orquestados por Francia), el presidente del país galo, Emmanuel Macron, insiste sobre los países africanos en que: “Ninguno de ellos tendría hoy un país soberano si el ejército francés no se hubiera desplegado… se olvidaron de dar las gracias”.

Aquellos completamente consumidos por las estructuras del bloque histórico —o, como lo llama Gramsci, “sociedad civil”, que debe entenderse como “el terreno de arraigo de la ideología de la clase dirigente y como función de hegemonía de esta sobre la sociedad”— llamarán a esto alarmista, desagradable y falaz.

Los reto a escupir sus necedades sentados en las pilas de cadáveres de los miles de niños descuartizados por las bombas lanzadas por aquellos que se llaman a sí mismos justos y libertadores. Los reto a trabajar bajo las entrañas de la tierra en las minas del oro del África, o de plata en el Perú, y decir que la crueldad no existe.

Que los tiempos en que los hombres, mujeres y niños eran transportados en barcos entre vómito y excremento, para morir en la esclavitud o ahogados en el mar se extinguieron, es una afirmación que desmiento: no, la bestia sigue viva y es real.

Inevitablemente, en algún punto de la historia la confrontación directa llegará; siendo ésta la única y necesaria guerra de exterminio entre clases y no entre naciones o credos. Los cielos de todo el mundo tendrán que pintarse cárdenos para que, del fuego y la sangre derramada, surja la verdadera libertad.

Pero este acto de aniquilamiento y brutalidad tendrá que nacer de la conciencia, para que nuestros actos y sacrificios estén completa y claramente dirigidos al propósito de erradicar de tajo a las oligarquías —y paulatinamente todas las estructuras productivas en todos los ámbitos dejados por ellas—, y no sea ésta una carnicería más en la historia de la humanidad.

Cómo menciona Engels en su libro El estado y la revolución: “la violencia desempeña en la historia otro papel (además de ser agente del mal), un papel revolucionario; de que, según la expresión de Marx, es la partera de toda vieja sociedad que lleva en sus entrañas otra nueva, de que la violencia, es el instrumento con la ayuda del cual el movimiento social se abre camino y rompe las formas políticas muertas y fosilizadas”.

De algo podemos tener una absoluta certeza, enfrentar a lo desconocido nos llevará inevitablemente al fracaso. Generar este tipo de conciencia, no sólo de clase sino también de todas las estructuras ideológicas que nos rodean, es la labor más ardua y complicada, pues supone hacer al individuo consciente de la producción de su propia conciencia y del entorno en el que se desarrolla, como plantea Gramsci en sus escritos Hegemonía y Lucha Política: “la adopción de la concepción del mundo y la pertenencia a un grupo, dependen alternativamente de que el individuo esté sujeto a la hegemonía ideológica de la clase dirigente, o de la autonomía histórica del individuo que se plasma en una conciencia revolucionaria. Cómo la hegemonía ideológica se refleja a nivel popular, en el sentido común y la religión, se debe contraponer una actitud filosófica e intelectual, que guíe la práctica y a la vez se nutra de ella en forma de dialéctica con el fin de volver el sentido común en buen sentido”. 

La complejidad parte en que la mayoría de las naciones están subordinadas a las formas y medios de producción de las oligarquías y por lo tanto del capital, lo que tiene como resultado, que la vida de la clase trabajadora (proletario), se desarrolle tanto material, ideológica y espiritualmente, con base en los intereses e ideas de la clase dominante, la cual a través de medios y aparatos como la propaganda (en todas sus versiones) y el estado, sean quienes controlen su desarrollo tanto individual como de clase; esos medios no sólo contienen y manipulan a voluntad del proletariado, sino que a su vez, se encargan de eliminar toda evidencia, todo ejemplo que incite al cambio, a la reflexión y a la movilización para mejorar las condiciones de existencia. Lenin menciona al respecto en El estado y la revolución: “en vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras le someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras  y calumnias”.

Hoy el escenario geopolítico mundial nos muestra el verdadero y despiadado rostro de las democracias burguesas y la falsa promesa de libre mercado, los cuales nos llevaron a una amenaza de crisis nuclear y el hoy vigente exterminio del pueblo palestino, a manos del sionismo, de los elegidos por Dios. Pero no sólo eso, también reveló la inevitable caída de un imperio que hoy agoniza, y en su dolor y desesperación, revela lo que siempre fue: una máquina de esclavitud, despojo y muerte, cuyo corazón palpita gracias a las manos que no se atreven a darle un fin. El diálogo y la diplomacia son una opción inexistente, hoy el fuego debe responderse con el fuego, la sangre con la sangre. ¿Qué diálogo entablaremos con aquellos que cazan migrantes, los golpean y asesinan? ¿De qué razones hablaremos con quienes buscan el total exterminio de una cultura y un pueblo? ¿Apelaremos a su corazón? ¡No! La crisis no es ajena a nuestra tierra, bajo los cielos de la patria se viven escenarios igual de brutales y crueles, como lo fue el ataque de un grupo armado a la comunidad de Cherán, en el estado de Michoacán, el cual se ejerció no sólo con fines económicos del crimen organizado, sino también bajo intereses políticos del Estado. La batalla es una batalla mundial por la vida y como en toda guerra sólo habrá un vencedor.

Le corresponde al pueblo de cada nación colgar las cabezas de sus amos y sus reyes en lo más alto, para que los trabajadores de todo el mundo vean que sus verdugos son mortales y que yace en sus manos y en sus vidas, la lucha por la dignidad y la lucha por la vida. Y si no es así, si en el corazón de cada hombre la indiferencia es tal que no puede conmoverse con la muerte y el castigo de sus iguales, entonces tendremos merecido nuestro fin, que nuestros huesos sean ceniza y se recuerde por siempre lo cobarde de nuestras almas.

Más sobre Actualidad

Drainers

Por J. H. Jauffred
El pueblo unido siempre se mantiene

Leer

Prólogos del desastre y lecciones no aprendidas

Por Ricardo Arévalo Garzilazo
“La historia no se repite, pero rima” – Mark Twain

Leer

América Latina bajo presión

Por Jaziel Arath Hernández Salazar
¡Déjennos vivir nuestra propia Edad Media!

Leer

Tensión y futuro incierto: actualidad de Venezuela

Por Salvador Padilla García
La intervención militar no puede ni debe presentarse como la solución

Leer

Y me gusta soñar

Por Gerardo G. Abonce
¿Realmente quién se beneficia con el aumento al transporte público?

Leer

Sobre las cabezas de los reyes

Por Genaro Flores Paredes
Reflexiones alrededor de la geopolítica actual y la lucha de clases

Leer

Deja tus comentarios sobre el artículo

Sobre las cabezas de los reyes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

6 − one =