Entre un lápiz y un bulto de cemento, pesa más la desigualdad
Por: Elizabeth Pérez
La desigualdad no nace de cuestiones personales
Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán
Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuautitlán
Un abrazo hasta el cielo, Roberto Sánchez Mejía
Cuando papá muere,
una parte de ti también muere…
Cuando papá ya no está
te das cuenta de todo lo que no hiciste a su lado,
de todos los videos en los que hubieras querido
que apareciera.
De las preguntas que de repente surgen sobre su pasado.
Sobre su vida, sus sueños,
pero te das cuenta
de que por más que busques en el mundo
entre todas las personas
hay solo una realidad y es que jamás volverás a verlo.
Puedes pensar mil cosas y sentir otras tantas,
pero conforme van pasando los días
te das cuenta de que vas a sobrevivir,
de que a pesar de su ausencia que duele a cada segundo
sigues viva y sigues respirando.
Y encuentras entonces que él te dio la vida.
Y que gracias a que él existes
tienes dos pulmones con los cuales respirar,
un corazón que late, unos ojos que ven
contemplas lo maravillosa que es la vida.
Y a pesar de que sabes que algún día
de alguna manera,
te volverás a encontrar con él
resulta que ahora aprecias más la vida,
aprecias más el sol
la lluvia
y cuando pisas las hojas secas que crujen bajo tus pies
Disfrutas comer despacio,
respirar
caminar por una que otra calle
en donde quedaron marcadas sus huellas
porque paso miles de veces por ahí también
y sabes ahí que papá siempre seguirá contigo.
De alguna o de otra manera.
Porque papá también vive en cada una de tus células
en cada uno de tus gestos
en tus pensamientos con todo lo bonito que te dejó
Pero sobre todo dentro,
muy dentro de tu corazón.
Por: Elizabeth Pérez
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