Lo que está pasando, tendencias y recomendaciones para ti.
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Sarai Sánchez Beltrán | Facultad de Estudios Superiores FES Cuautitlán

Semana santa en Tlalnepantla

Número 21 / ABRIL - JUNIO 2025

Opinión

“Grupo Teatral dos mil Tlayacampa”

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Sarai Sánchez Beltrán

Facultad de Estudios Superiores FES Cuautitlán

 Con la colaboración de Luis Mario Obregón Cruz director de escena

La riqueza cultural del Estado de México se construye a partir de comunidades cuyas historias, leyendas y tradiciones se transmiten de generación en generación, formando parte viva de su identidad. La historia que aquí compartimos es la nuestra: la de nuestros padres, abuelos, amigos y vecinos. Nació entre calles y callejones de nuestra colonia, en un barrio humilde, entre arroyos, memorias y las huellas que hemos dejado al recorrer este lugar.

En Santa María Tlayacampa, muy cerca del Suburbano de San Rafael, en el municipio de Tlalnepantla, hace ya 58 años un grupo de adolescentes y jóvenes decidió reunirse, junto con el párroco de aquel entonces, para realizar el primer viacrucis. En esta comunidad, la religión no solo se practica: se vive con fervor, entrega e intensidad, marcando a generaciones enteras.

Aunque hoy somos conocidos como Grupo Teatral 2000 (GT2000), nuestras raíces se remontan a 1970. Surgimos como una iniciativa vecinal con el propósito de representar la fe y abrir un espacio de expresión artística accesible, sin necesidad de formación profesional. Con el paso del tiempo, el grupo adoptó distintos nombres hasta consolidarse como “GT 2000”, una identidad que refleja nuestra visión de trascender al nuevo milenio, incorporando técnicas modernas sin perder la esencia tradicional.

Nuestra obra cumbre es El mártir del Calvario – Pasión de Cristo (también conocida como “Las Tres Caídas”), representación que hemos mantenido de manera ininterrumpida durante décadas. Incluso en los años 2020 y 2021, durante la pandemia, adaptamos la puesta en escena mediante una presencia simbólica de la cruz, demostrando que nuestro compromiso es inquebrantable. Gracias a esta constancia, el gobierno de Tlalnepantla ha reconocido al grupo como una expresión cultural y artística que fomenta valores comunitarios, consolidándose como la representación teatral más emblemática del municipio, tanto por su convocatoria como por su realismo.

A diferencia del teatro convencional, nuestro escenario es itinerante y orgánico. Instalamos templetes de madera y metal en puntos estratégicos de la colonia —principalmente en las calles Matamoros y Niños Héroes— para escenas clave como el Concilio, el Juicio de Pilato y la Última Cena. Estos espacios son decorados con columnas y elementos que evocan la época romana, gracias al trabajo colectivo de los integrantes, quienes participan en cada detalle: desde limpiar las calles hasta construir, pintar y acondicionar cada escenario.

El clímax tiene lugar en el llamado “Gólgota de Tlayacampa”, donde la geografía del terreno —con sus pendientes y caminos irregulares— se convierte en un escenario natural que aporta verosimilitud. La crucifixión se realiza en un punto elevado desde el cual miles de asistentes observan las cruces recortadas contra el cielo, generando una imagen profundamente impactante.

El realismo es uno de nuestros sellos distintivos. Utilizamos una cruz de madera sólida de aproximadamente 120 kg, elaborada por nosotros mismos, para que el esfuerzo del actor principal sea auténtico. De igual forma, los látigos, originalmente de piel de ternera, han sido sustituidos por versiones de silicón que permiten lograr un alto impacto visual sin comprometer la integridad física, simulando el derramamiento de sangre. A esto se suma el uso de antorchas con queroseno, lanzas metálicas, escudos grabados y mobiliario de madera, así como elementos rituales como velas, incienso, copal, hierbas amargas y pan sin levadura, preparado especialmente para la escena de la Última Cena.

Cada año, durante el Domingo de Ramos, Jueves y Viernes Santo, más de cinco mil personas se congregan en las faldas de nuestro “Gólgota”. A pesar del calor y las largas jornadas, el público permanece fiel. Uno de los momentos más conmovedores ocurre durante las “Siete Palabras”, cuando un silencio sepulcral envuelve a la multitud, interrumpido únicamente por la música ambiental. Para muchos, no se trata solo de teatro, sino de un acto profundo de fe.

Desde dentro, esta tradición implica meses de preparación. Los ensayos comienzan en enero, cinco días a la semana por las noches, y culminan una semana antes de la Semana Santa. Paralelamente, los fines de semana se destinan a la construcción de escenografías, limpieza de espacios, mantenimiento del vestuario y acondicionamiento del cerro del Monte Calvario.

El Domingo de Ramos marca el inicio de las representaciones, con la entrada triunfal de Jesús acompañada por palmas y el clamor de “¡Hosanna al Hijo de David!”. Posteriormente, se desarrollan escenas como la expulsión de los mercaderes y el perdón a la mujer acusada de adulterio.

El Jueves Santo, el ambiente se intensifica con la aprehensión en el huerto de los olivos, mientras el público reacciona con emoción ante cada escena. La jornada concluye con guardias nocturnas para resguardar los escenarios.

El Viernes Santo inicia con las escenas ante Pilato y Herodes, seguidas por la flagelación, uno de los momentos más impactantes. Tras la liberación de Barrabás, se emprende el camino hacia la crucifixión, en el que miembros del público participan simbólicamente ayudando a cargar la cruz.

Al finalizar, los asistentes expresan su reconocimiento mediante aplausos, fotografías y gestos simbólicos, como ofrecer una moneda o acercarse al actor que representa a Jesús. Más allá del espectáculo, se llevan consigo una experiencia espiritual significativa.

Este proyecto busca preservar una tradición que ha trascendido generaciones, con la aspiración de alcanzar reconocimiento nacional e internacional, sin perder su esencia comunitaria y espiritual. Asimismo, pretende fomentar el crecimiento personal y colectivo de quienes participan y de quienes presencian esta representación.

Finalmente, este texto es también un homenaje al esfuerzo familiar e individual de todos los integrantes que han formado parte del grupo a lo largo de estos 58 años. Agradecemos profundamente a quienes han caminado con nosotros, a los pioneros, a los amigos, a quienes continúan y a quienes ya no están físicamente, pero siguen presentes en nuestra memoria y en esta historia que compartimos.

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Una respuesta

  1. Este año tuve la oportunidad de ver esta obra, y quedé impresionada con la dedicación que tiene esta comunidad con su producción, sus tradiciones y sobre todo los unos con los otros <3

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