El colapso civilizatorio contemporáneo evidenció la desestructuración de la “memoria”, las identidades, las formas de organización humana y la erosión del sentido de comunidad, tras afianzarse la incertidumbre, el miedo y el individualismo hedonista de la modernidad occidental neoliberal. Las transformaciones estructurales e institucionales experimentadas desde la década de los setenta del siglo XX —el fin de la sociedad salarial, la crisis del Estado benefactor y desarrollista, junto a la expansión de la sociedad-red— han trastocado no solo las relaciones sociales, sino las formas de pensar y representar conceptualmente la realidad. Por si fuera poco, además de ello, dichas transformaciones están atravesadas por rupturas epistemológicas que ameritan deconstruir y replantear permanentemente el conocimiento.
Voces preñadas de valores absolutos y etnocéntricos como “progreso”, “libertad”, “desarrollo”, “democracia”, “justicia” y “bienestar”, entre otras, son cuestionadas e, igualmente, sometidas al influjo de la sociedad de la información y la era digital; y en medio de esto, el maremágnum de acontecimientos entreverados nos conduce a una confusión epocal, tanto en el Norte Global como en el Sur Global. Frente a ello, las antropologías y sus disciplinas experimentan rupturas epistemológicas que cimbran sus fundamentos teórico-metodológicos, por lo que resulta pertinente contrastar sus contribuciones, aportes, alcances y limitaciones respecto a dichos fenómenos contemporáneos, afinar sus miradas al estudio del ser humano en su complejidad, como productor de sociedad y cultura. Por ello, la propuesta de este dossier especial trata de hacer hincapié, de manera comparativa, en la acción social circunscrita a entornos concretos, y con ello, proponer diálogos culturales y narrativas planteadas desde la reflexividad, la convivencia con las comunidades y la observación directa.
Aquí, el método etnográfico-comparativo desempeña un papel crucial, al proveer los andamiajes necesarios para incursionar en la investigación y la interpretación de la realidad. Por ejemplo, tomando en cuenta el carácter contradictorio de la dialéctica entre desarrollo y subdesarrollo, el empleo de métodos etnográficos resulta fundamental para la comprensión de procesos emergentes como la praxis colectiva en la solución de problemas públicos; la inadecuación histórica de la noción misma de democracia; la masificación de las violencias y la erosión de la memoria; entre otros aspectos de la complejidad.
En este sentido, los artículos aquí compendiados ahondan en varias de las ideas y propósitos trazados en este editorial y, con una perspectiva eminentemente interdisciplinaria, pretenden acercar la reflexión hacia los derroteros de un mundo fenoménico signado por múltiples procesos socioculturales. Por ejemplo, el texto “De la memoria etnológica al cronos y el logos etnohistórico”, de Daniel Hernández y Carlos Carrillo, explora la vigencia de los estudios etnológicos en tanto campo de conocimiento disciplinario, formando una interfaz entre la antropología y la filosofía en aras de comprender las realizaciones socioculturales y las transformaciones medulares de su entorno.
Por su parte, Elena Anatolievna Zhizhko, en el texto “Fundamentos teórico-metodológicos de las investigaciones etnológicas: aportes del enfoque cualitativo. Teoría de la cultura”, explora la construcción de habilidades investigativas en estudios etnológicos, planteando un texto de orientación didáctica y pedagógica para la formación del etnólogo en los avatares de la construcción del conocimiento, recuperando y condensando fundamentos teórico-metodológicos necesarios para el despliegue de los procesos de investigación en los estudios etnológicos, cuyos fundamentos se delinean a partir de enfoques cualitativos —vinculados a los referentes emanados del constructivismo social, el cognoscitivismo dialéctico y las teorías de la cultura—. En el artículo “Constelaciones del poder, música, violencia y crítica política: Los Tigres del Norte y los caminos para una antropología del sentido en las sociedades periféricas”, Isaac Enríquez se vale de las ciencias antropológicas y las sociologías comprehensivo-interpretativas para desentrañar el sentido de la música en la construcción o representación de la realidad social y las estructuras de poder.
Por su parte, César Alejandro Aguilar, en el artículo “El lugar del ántropos ante la crisis ambiental contemporánea”, se enfoca en la dimensión ambiental de la existencia social para analizarla en su evolución histórica y en las posibilidades que abren las ciencias antropológicas para la comprensión de la génesis y el comportamiento de dicha crisis. También se cuestiona respecto a la actual catástrofe ambiental como la más grande en la historia de la humanidad, reflexionando sobre categorías conceptuales como “holoceno”, “antropoceno” y “capitaloceno” desde múltiples racionalidades ambientales.
En el artículo “El carácter expresivo de la crueldad”, Luis Fernando Moreno Trejo aborda el tema de la economía criminal, la ausencia del Estado, las desapariciones forzadas y los homicidios dolosos suscitados en las zonas populares del Área Metropolitana de Zacatecas, donde las violencias desplegadas suponen un ejercicio de la cruelad que incide en la corporalidad de las víctimas, en la gestión económica de la muerte y en la subjetivación que se hace de esa violencia. Por su parte, Miguel Ángel Paz Frayre, con el texto “Espacios transfronterizos y procesos de construcción sociopolítica entre los tohono o’otham de Sonora”, desarrolla un estudio étnico de los espacios transnacionales de tránsito entre Arizona y Sonora, donde se construyen importantes connotaciones políticas, culturales y geográficas para este pueblo indígena. Se trata también de un estudio sobre los alcances y limitaciones de los estudios sobre las fronteras.
Adolfo Trejo Luna, en su texto “La solución de conflictos: el sistema normativo wixarika como mecanismo para el diálogo y la toma de acuerdos”, coloca el énfasis en un problema sociopolítico crucial: la solución de conflictos en las Comisarías indígenas, analizando las estrategias y formas adoptadas por las autoridades autóctonas. En el texto “Cultura política, etnografía y teoría fundamentada: apuntes sobre una agenda de investigación”, los Miguel A. Ramírez e Isidro Navarro desarrollan de manera didáctica y con la experiencia de aplicación en casos concretos, la importancia de la teoría fundamentada en la investigación socio-antropológica. Y finalmente, en el texto “El encuentro con la otredad antropológica: reflexiones a partir del trabajo de campo en el Seitai Hoshikai”, Nayeli Amezcua reflexiona sobre el problema de investigación en la construcción de la “otredad” cuando se hace un estudio en sobre una cultura ajena a la del investigador.
De esta forma, los artículos que componen el presente Dossier, cuyo propósito fundamental es servir como referente teórico-metodológico para los estudiantes en antropología, esto a propuesta expresa del cuerpo académico del área de antropología de la Universidad Autónoma de Zacatecas, razón por la cual se realiza esta coedición, buscan lograr un balance que permita ponderar las contribuciones, alcances y limitaciones de las ciencias antropológicas en sus esfuerzos orientados a comprender las problemáticas de las sociedades actuales. Busca explorar temáticas diversas que atraviesan la antropología social y política, los estudios ambientales, fronterizos y étnicos, el análisis histórico y territorial, la geografía de la violencia y la antropología de la música para enriquecer las miradas multidisciplinarias que hoy construyen el quehacer académico. De esto mismo se desprende su faceta didáctico-pedagógica como referente para la formación de estudiantes en ciencias sociales de diferentes grados, así como la conversación dialógica y la convergencia epistemológica propias de la praxis interdisciplinaria.
Isaac Enríquez Pérez
Israel Jurado Zapata