Entre un lápiz y un bulto de cemento, pesa más la desigualdad
Por: Elizabeth Pérez
La desigualdad no nace de cuestiones personales
Faculta de Estudios Superiores (FES) Aragón
Faculta de Estudios Superiores (FES) Aragón
Actualmente, coexistimos en una época importante para la tecnología, donde las primeras IA se hacen presentes en nuestro día a día y desarrollan un rol de soporte en nuestra cotidianidad, un proceso muy equivalente a la invención de la máquina a vapor o la revolución industrial. Las IA han llegado para quedarse porque, nos guste o no, son una pieza fundamental en la automatización de los procesos del capital. Existe un auge de las mismas debido a la popularidad consecuente de nuestra dependencia en redes y uso de las TIC (incluso Spotify tiene su propia IA: Dj). Más tarde que temprano tendremos que aprender a usarlas, tener un uso responsable y aprovecharlas como herramientas.
Dicho esto, ¿cómo afecta a los artistas? Simple, en la creación y generación del arte. La IA ha aprendido, a pasos agigantados, cómo imitar sus distintas formas de escritura, pintura, música, fotografía, etc. Un fenómeno recurrente es ver a los artistas criticar y protestar en contra del uso de la IA para generación del mismo. ¿Pero hasta qué punto es válida esta narrativa?, ¿será posible que el arte que hoy consumimos y la forma en la que lo concebimos tenga una correlación en cómo la IA genera obras? La respuesta es evidente, los artistas hemos perpetuado nuestras obras al grado de volverse una serie de procesos y metodologías que sigue una estructura predeterminada, estas estructuras perpetradas por los eruditos académicos han generado que se estandarice, como si se tratase de una mercancía. Libros, videos, guías y tutoriales circulan en la web, en consecuencia, las IA tienen ese conocimiento técnico, tecnológico y metodológico para la creación de obras. No se debe malentender el estudio con la estandarización de procesos, estos estándares son consecuencia natural de la repetición y sentido de pertenencia que gestan en los individuos que comparten gustos, por ejemplo: La música tiene infinidad de géneros que se diferencian de otros por tener sonidos, escalas y ritmos diferentes, esto genera un nicho de artistas que estudian y desarrollan las técnicas, métodos, procesos y características de un tipo específico de arte. Luego llega el sentido de pertenencia que conecta con las emociones a través de las ideas, letras, imágenes, escenografías, narrativas, sonidos, ritmos, etc. Poniendo de ejemplo a mí género favorito, el Pop-Punk, tiene estereotipos y clichés, ya sea con la pizza, aliens, videojuegos, skate, exnovias, 4/4, 130-140 bpm, amigos y la clásica frase: “Leave Town” (porqué todo el mundo sabe que para componer pop-punk se empieza con una base de batería), esta serie de características se van mezclando generando identidad, datos e información a través de la repetición, misma que la IA toma para su conocimiento. Estas estructuras facilitan a los algoritmos de la IA identificar cómo abordar ciertos estilos de arte. Hace falta buscar en Google “El viaje del héroe” para comprender cómo narrativamente la literatura se encuentra también en este ciclo de estandarización, producto de las miles de obras con esta estructura. Por otro lado, la teoría del color nos dice cómo usarlo y combinarlo, los fundamentos y perspectivas del dibujo, las técnicas de sampleo, etc. Obras que están en la web ocupando una base de datos, naturalmente están al alcance de las IA que reutilizan estas estructuras para generar nuevas obras que son mercancías para generar otras nuevas.
Los errores artísticos humanizan el arte, esto es una característica recurrente que podemos ver en canciones que por fallos técnicos y/o humanos llegan a tener, estos “clípeos”, como Mátenme Porque Me Muero de Caifanes. Éstos conocidos “guionazos” en las historietas/animé/comics/películas/videojuegos (4ta Guerra Ninja – Naruto) o éstos Deus Ex Machina en el teatro y literatura (El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey) al final han nutrido lo orgánico del arte, algunas obras incluso son recordadas con éstos fallos y eso no limita o condena la epicidad de las mismas. Pero el perfeccionismo de los artistas nos ha llevado a romper con nuestras ideas, la emoción, los giros argumentales y la magia de Dios en las obras para resolver los conflictos narrativos.
Los artistas también somos cómplices y víctimas de estas metodologías. ¿Cuántas canciones se crean a diario solo para viralizarse en Tiktok?, ¿cuántos animes Shonen existen?, ¿cuántos fanfics en Wattpad?, siguiendo una línea como si de producción se tratase, es por eso que hoy en día consumimos contenido de forma tan rápida y desechable que el medio artístico también se ve obligado a someterse a un sistema de producción en serie como si fuera un tornillo en una fábrica. Últimamente hacemos mercancías disfrazadas de arte, pero es lógico que el artista debe producir para comer y comer para vivir, tristemente así es el sistema económico. La IA “sabe” esto y por eso es fácil replicar el arte. Miles de libros con teoría de temas artísticos están en la web, ¿quién tiene acceso a todos esos libros y se almacenan en una base de datos? Exacto, la IA. Difícilmente podemos cambiar un mundo artístico lleno de técnicas que nosotros construimos, creer que la IA puede “imitar” nuestro arte es limitar nuestro talento a simples procesos de producción de mercancías.
Por: Elizabeth Pérez
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