En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
Créditos: lena Izabela Koleff Avila / Escuela Nacional Preparatoria Plantel 2

El ABC de la inclusión

Número 13 / ABRIL - JUNIO 2024

En defensa del lenguaje inclusivo

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Diana Burgos Estrada

Facultad de Ciencias Políticas y Sociale

En la escuela de la “Real Academia de la Lengua Española” cada generación de estudiantes escuchó la triste historia de la letra “H”, aquella misteriosa e inusual letra. Su historia fungía como herramienta de disciplina, repitiendo “la letra H se quedó muda por difamar a la academia.” ¿Quieren ser como la letra H?, cuya finalidad era sembrar pánico en los estudiantes. 

La historia te acompañó durante toda tu trayectoria escolar, desarrollaste curiosidad por conocer su historia, pero, ¿cómo podrías lograr un acercamiento con la ausente letra H? Los días transcurrieron, crees indiscutiblemente que la historia tiene huecos argumentales. Inicias una investigación con el objetivo de conocer la verdad. 

 En tus años de estudiante no logras encontrar un mayor trasfondo, interrogas a los maestros, alumnos y personas de la institución. Se rompen amistades, ellos tienen la certeza de que si encuentras algo escabroso se verán enredados en una historia fatalista, decides terminar tus estudios en la penumbra de la soledad. Al parecer no es una opción, sino una realidad, nadie quiere involucrarse socialmente con el mundo, ni contigo. 

Concluyes tus estudios, logras ingresar al abecedario oficial, un acontecimiento importante puesto que, habías logrado un sueño. Desempeñas tu trabajo, el cual consiste en debatir acerca de las reglas sobre el lenguaje. Cada letra del abecedario era participante y en ocasiones otros caracteres incorporados al lenguaje moderno emojis, signos e incluso números. La última discusión fue la incorporación de la UuU, un diálogo ágil, dado que, las opiniones son favorables. Caso contrario con el debate acerca de la inclusión en el lenguaje: todxs, elles, compañere, ellxs, lxs.

Al terminar la junta, el salón quedó dividido. Unos apoyaban la idea de incorporación, otros mostraron un carácter hosco. El entorno dentro del salón fue hostil, motivo para programar otra sesión. Te inundas de pensamientos negativos y cuestionas ¿Qué piensan la “x” y el “@“ al ser protagonistas del debate? En el mar de las casualidades, encuentras sus voces en una conversación acerca de lo acontecido, te piden ser participante, a lo cual aceptas. Una sonrisa surgió en sus rostros al descubrir la similitud de pensamientos. Reflexionan el tema y buscan entender la confrontación. 

Acuerdan encontrarse días antes de la sesión, tus nuevas compañeras entrelazan historias, dimensionando el eterno rechazo. Personas cercanas a ellas se empiezan a alejar, es fácil comprender el porqué. Nadie quiere estar en la mirada de las autoridades. X tomó la palabra y dio inicio un relato desconocido para mí. 

Hace 20 años, la letra “H”, dio a conocer la importancia de implementar un lenguaje neutro, busco impresionar a los altos académicos con una propuesta innovadora. Iniciando con una búsqueda, espero días para argumentar la validez de su investigación. Esta fue rechazada con la descripción siguiente, “El plasmar incoherencias te hace merecedora de un castigo”, lo adivinaste, el disminuir el sonido de su voz, solo sería posible con la ayuda de su compañera C, creando la mancuerna CH. 

Aquel relato me quebró, pero la carta que plasmo me rompió por completo

Querida mamá:

Hoy confirmo que la vida es cómplice del destino, pero yo no recuerdo haber firmado la catástrofe que hoy vivo. ¿Acaso, lo firmaste tú?, sería fácil encontrar mi resignación, si tu boca traza una respuesta, delatando tu arrepentimiento. 

Busqué la manera de revolucionar el mundo, suceso que me arrancó la voz, pero no mi espíritu. Hoy sólo conozco los cristales del dolor, ocasionados por aquella institución a la que le di mi vida entera. Parece irónico que al buscar incluir y visibilizar una problemática, termine en una lucha inconclusa, que retomaran los próximos soñadores, entonando mi nombre en cada batalla, si deciden no contar mi historia, yo me comprometo hacerlo a través del viento. 

Atte: Tu amada H 

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