CTM: bienestar emocional
Por: Esther Gómez Parra
Manual para saber si formas parte del gremio desechable
Escuela Nacional Preparatoria 6
Escuela Nacional Preparatoria 6
El amor es un concepto que, con los años, ha trascendido con diferentes definiciones que se contrastan; la sociedad se ha encargado de modificarlas, ya sea por motivos culturales o personales, de modo que se han diversificado sus manifestaciones y modos de desarrollarse, sobre todo en cuanto a la identidad del individuo, un concepto bastante subjetivo, pero que persiste en relevancia y polémica.
Nosotros somos muestra de la existencia del amor y deberíamos amar lo más que podamos mientras tengamos la oportunidad de seguir existiendo. Es una de las cosas que se queda incluso después de la muerte: el amor jamás se acaba en nosotros, simplemente se transforma, y es por ello que no podemos prescindir de él, pues así no podríamos construir, y sería una lástima llegar al final de nuestra vida sin haber aprovechado la oportunidad de amar con todo lo que podemos ofrecer.
Una de las afirmaciones más poderosas y reveladoras es la idea de que somos lo que amamos. Esta frase sugiere que nuestras verdaderas identidades no se encuentran solo en lo que pensamos o hacemos, sino en aquello a lo que dirigimos nuestro corazón, nuestra atención y nuestro deseo. Amar no es únicamente un sentimiento, sino una fuerza que orienta nuestra vida, nuestras decisiones y nuestras prioridades. Conocer cómo amar configura nuestra identidad, guía nuestras acciones y revela quiénes somos.
Somos lo que amamos
Entre las tantas definiciones del amor podemos encontrar diversos criterios que las desarrollan; en lo psicológico, la psicopedagoga María Inés Gómez plantea el amor como: “Un sentimiento de afecto que una persona puede experimentar hacia alguien o algo. Amar implica sentir respeto, conexión y el deseo de acercarse a otros”. Otros autores, como Erich Fromm, lo plantean como: “Un proceso afectivo que permite conocerse a sí mismo y al otro, donde las cualidades de madurez son responsabilidad, respeto y conocimiento”.
Una de mis definiciones favoritas es la del psicólogo estadounidense Robert Sternberg, quien, en 1986, postuló la “Teoría triangular del amor”, donde explica que los componentes del amor son tres y se manifiestan en cualquier relación: intimidad, pasión y compromiso. Estos elementos se entrelazan entre sí y pueden variar según el tipo de relación de la que estemos hablando. La intimidad aborda sentimientos de cercanía, conexión y amistad, así como afecto y confianza. La pasión es aquel componente de excitación y atracción física. Finalmente, el compromiso es la decisión de elegir al otro a pesar de los altibajos que puedan presentarse; aquí también influye la historia de la relación.
Al final, el amor ideal está formado por los tres elementos y se llama amor consumado. Aunque esta definición no se limita al amor de pareja, es bien sabido que el espectro del amor abarca diferentes lazos y perspectivas que lo enriquecen y lo vuelven una fuente de vida para el ser humano. Sin amor no podemos vivir porque es lo que nos mantiene vivos, y esto es posible gracias al amor propio, romántico, fraternal y familiar.
Identidad
El término proviene del latín “identitas”, y, de acuerdo con la RAE, es aquello que abarca todas las características y rasgos del individuo y que lo diferencian de los demás. La identidad está implícita, puesto que se va formando y transformando a lo largo de la vida y se construye a través de las vivencias e interacciones con agentes externos.
Cuando pensamos en las cosas que nos gustan, no podemos evitar caer en la conciencia de que alguien nos las presentó. La música que escucho está fuertemente relacionada con mi padre y las canciones que ponía en los viajes, de ahí que me guste tanto el rock británico; o una amiga que me enseñó cómo armar estrellitas de papel. Incluso gente que ya no está se impregna en nuestra forma de ser, como la persona que me enseñó a enfrentar las cosas con una sonrisa. Cuando hablamos de cierta forma, en realidad estamos imitando a nuestros amigos cuando charlan con nosotros. Esa banda, esa película o ese chiste extraño no fueron un invento nuestro: son la manifestación de que amamos a alguien y de que dejó una huella en nosotros.
Cada una de las cosas que nos definen es una prueba de que alguna vez amamos; nos apropiamos del mundo que nos rodea sin darnos cuenta. Llega un momento en que las volvemos parte de nosotros y después se las pasaremos a aquellos con los que interactuemos. Demostramos nuestro amor al recordar lo que hemos experimentado y lo compartimos con quienes convivimos. Sujetamos nuestro pasado y lo sumamos a nuestra identidad. Es importante amar desde la construcción de nuestra identidad. Debemos seguir amando lo más que podamos, porque solamente de esa forma podremos vivir una vida que valga la pena.
Por: Esther Gómez Parra
Manual para saber si formas parte del gremio desechable
Por: Carla González Méndez
Alternativas radicales para combatir la crisis climática
Por: Irving González Meraz
El capitalismo necesita cuidados, pero jamás los cuida
Por: Jaziel Arath Hernández Salazar
No todos llegan, y eso también es desigualdad
Por: Mariana Montes Hernández
Cuidarse también implica sobrevivir económicamente
Por: Bruno Daniel Gonzalez Sanchez
¿Cómo un dado de 20 caras me ayuda emocionalmente?
3 Responses
Hay textos que simplemente te hacen sentir, vivir y ver el mundo de una forma diferente, Muchas gracias por compartir estos pensamientos.
Es un artículo que invita mucho a la reflexión. Me gusta la manera en la que logras plasmar tus pensamientos. Gracias por compartir tu forma de ver el amor; me pareció una perspectiva sumamente interesante.
Un gran título y una idea bien desarrollada. Felicidades.