En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
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Ricardo Esquivel

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Número 5 / ABRIL - JUNIO 2022

Nombrar es una necesidad, poner etiquetas no.

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Valeria Athenea López Rojas

Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Vallejo

La etiqueta es una norma. Una expectativa que las personas tienen que seguir para cumplir las expectativas sobre cómo deben comportarse dentro de una sociedad.

Actualmente, vivir con una etiqueta es como si fueras un producto en un supermercado. Las personas pueden escoger que tipo de persona quieren en su vida y quienes estarán fuera de ella. La etiqueta puede atraer rumores sobre cómo eres, qué te gusta, expectativas sobre tu inteligencia y en este punto en específico nos pueden poner etiquetas por la manera en la que nos gusta una persona, e incluso en nuestra manera de amar.

Un hombre que le gusta otro hombre le pueden poner en su etiqueta de necesitar atención, o aquellxs bisexuales, que tal vez es indeciso; la sociedad está basada en rumores y estereotipos, que se dispersan en el aire como contaminación. Alcanzan los pensamientos de tus seres queridos, matando el ideal que tenían de ti, como si lo único que pudieras hacer es decepcionarlos, defraudarlos, romper las visiones del futuro que guardaban de ti y arrojarlo a la leña para que se queme lentamente.

A lo mejor quieres expresar lo que realmente sientes, pero ellos te dan esta idea de que, si tienes la etiqueta equivocada, no lograrás nada importante. Entonces, te hacen dudar de quien realmente quieres ser, a algunos les llega a afectar el pensamiento de no estar completo, eso puede torturar, incluso a influenciar en nuestras decisiones, destruye por dentro, te envuelve en un caparazón de baja autoestima, depresión y un falso rostro de expresión ante las personas. No puedes decir lo que piensas porque la gente no tarda en criticar. Seguirán diciéndote lo que necesitas sin tomar en cuenta lo que sientes.

La sociedad está marcada por la hegemonía, porque si no es eso, significa que es malo. ¿Quién determina qué es bueno o malo? Cuando la mayoría deje de ser lo que no es para verse bien ante los demás, es cuando realmente veremos lo que sienten por ser ellos mismos, cuando lo que realmente está mal en esta sociedad es fingir un estatus.

Ser mujer joven no significa que no puedas tener relaciones sexuales. Se pueden tener con responsabilidad, pero lo común en este tipo de etiquetados es que no llegarán a terminar sus estudios, porque quedarán embarazadas, se casarán y vivirán condenadas a servir en una casa cuidando a sus hijos.

Estos estereotipos son de género porque no toman en cuenta el lado masculino, de acuerdo con los estereotipos ellos sí pueden tener un noviazgo. Ellos sí pueden estudiar mientras están en una relación, porque la gente solo ve que las que están mal son las mujeres, mientras el hombre puede presentar a su novia con su familia sin que instantáneamente intuyen que terminará embarazado o trabajando para mantener un bebé, porque lo único que se les aconseja es que cuide su virginidad.

Hoy en día ya no podemos pensar así. Los hombres y las mujeres tienen la misma probabilidad de cometer los mismos errores. Otro problema en los etiquetados, es la manera en la que es vista una chica que tiene diferentes novios a lo largo de su vida, nombradas con palabras sexistas. Por ejemplo, zorra. Un chico llamado zorro significa astuto, pero una chica llamada zorra significa prostituta, ¿es acaso que las mujeres no podemos amar a diferentes hombres en diferentes etapas de nuestra vida porque si no seríamos realmente unas prostitutas?, ¿es acaso que los hombres se pueden acostar con muchas y solo serían llamados mujeriegos como término menos ofensivo porque son las mujeres las que los siguen? Es una etiqueta más que se debería de quitar del diccionario sexista.

Por tal motivo la forma en la que amamos puede ser etiquetada, por tu género o por tu orientación sexual, muchos pueden decir que están enamorados cuando muy en el fondo les interesa la opinión de otras personas.

Para amar a otra persona no es necesario quererse cómo se ha dicho durante años: “si no te quieres a ti mismo no podrás amar a nadie más”, no es cierto, te puedes odiar y aún así amar con todo tu corazón a alguien más.

Nadie debería ser juzgado por amar a su manera, amar con etiquetas se vuelve un problema cuando están atribuidas a una carga social o más bien cuando esa carga social nos afecta, permitir esto influye mucho en una relación amorosa, por eso hay que aprender a convivir sin etiquetas. Yo no tengo etiquetas, ¿y tú?

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2 Responses

  1. Me parece muy esclarecedor el trabajo. Tiene toda la razón, sobre todo al darnos cuenta, de que el cuerpo es el vestido que ocupa el Alma para expresarse y tener experiencia en el mundo físico. El Alma como entidad no física no tiene sexo, ni masculino ni femenino.
    Gracias por esa Luz, que ilumina los rincones de nuestro Ser.

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