¿Para ser aesthetic hay que estar siempre agotados?
Por: Banshee Gómez Gutiérrez
Cuando el descanso parece un acto de rebeldía
Facultad de Estudios Superiores FES Acatlán
Facultad de Estudios Superiores FES Acatlán
Cuando hablamos de bienestar emocional lo primero que se nos viene a la mente es: felicidad, salud mental, armonía, paz y, principalmente, estabilidad. Y el fenómeno que experimentamos como chavxs en nuestro desarrollo psicológico y del que quizá no nos damos cuenta la mayoría de las veces, se relaciona, precisamente, con nuestra autoestima y nuestro bienestar emocional, y es –ni más ni menos– que el cambio constante en nuestras emociones y nuestros sentimientos de forma continua y dinámica durante nuestra etapa de juventud.
Sin embargo, si algo debemos tener claro es que, más allá de las circunstancias, todxs tenemos derecho a disfrutar y gozar tanto de una excelente salud mental como de un bienestar emocional que nos permita vivir felices y sin padecer riesgo alguno que nos lleve a situaciones sumamente dolorosas y lamentables. Por ende: ¿qué tan importante debe ser para nosotrxs cuidar de nuestra salud mental?, ¿cómo erradicar estigmas y tabúes que existen al respecto?, ¿cómo promover y estimular una cultura de cuidado, atención y conciencia preventiva?, y ¿qué hacer para que el derecho a una atención digna y eficiente sea una realidad?
En principio, es importante mencionar que la salud mental se relaciona con el equilibrio de una persona con sus emociones. Pero entenderla resulta bastante complejo porque, aunque parezca fácil identificar las emociones, a menudo o la mayoría de las veces desconocemos el contexto de quien las siente y porqué reacciona con un sentimiento específico, aunado también a prejuicios que las personas realizan y generan situaciones más graves, y en el peor de los casos: acaban con la vida de una persona.
Aquí es donde la realidad que vivimos juega un papel crucial porque nos permite entender el caso específico de la persona y el porqué del cúmulo de emociones y sentimientos que tiene. Por lo que es muy importante ser precavidos y empáticos con quien se sienta muy mal, no juzgar en lo superficial –bajo ninguna circunstancia– sin antes conocer a detalle su situación y, en la medida posible, darle un primer apoyo que le ponga a salvo.
Pero hay que enfatizar que si bien tanto la salud mental como el bienestar emocional deben de externarse con los demás, principalmente tienen que ser estrictamente personales, al ser los que definirán: cómo viviremos y percibiremos nuestra realidad, nuestras reacciones ante situaciones específicas y nuestros pensamientos positivos o negativos que tengamos. Al final de cuentas son parte de las diversas formas de expresarnos y comunicarnos, por lo que cuidar de ambos es vital para detectar y prevenir situaciones que puedan atenderse antes de que sea demasiado tarde.
Aunado a todo lo anterior, resulta oportuno decir que los estigmas y los tabúes adquieren mayor fuerza contra quien esté pasando por una crisis o un mal momento cuando la mayoría de las personas –lejos de ser muy empáticas, solidarias o respetuosas– deciden etiquetar, descalificar, ridiculizar y minimizar a alguien bajo pretextos de: ‘¡No exageres!’, ‘Estás loco(a)’, ‘Solo es un simple enojo’ y otras similares. Lo cual no solamente exhibe su completa ignorancia, también refleja la falta de conciencia sobre lo que implican realmente la salud mental y el bienestar emocional como parte fundamental de nuestra vida.
Por ello es necesario, en primer lugar, comprender que la mayor parte de estas ideas más que falsas y equivocadas, vienen de pensamientos que se niegan a reconocer y aceptar que el estado mental de una persona no es algo pasajero, temporal, ‘ridículo’ o ‘absurdo’, sino que va más allá y se relaciona con aspectos psicoemocionales desconocidos y que deberían de preocuparnos y captar nuestra atención para buscar ayuda y –de ser el caso– canalizar a una atención urgente.
Y, en segundo lugar: no dejar pasar por alto cualquier situación que, por más insignificante que sea, represente la primera señal de que es necesario actuar de inmediato, no revictimizar a quien esté en un momento sumamente vulnerable y acompañarlo(a) sin dejar de lado que, aunque no seamos psicólogxs, entremos como su primer contacto de confianza y no le dejemos a su suerte, estando ahí para cuando más nos necesite.
Por lo que, para erradicar aquellas situaciones estrechamente ligadas a tabúes y estigmas sobre salud emocional es necesario –en conjunto con especialistas– fomentar, estimular e impulsar una cultura de conciencia y reflexión no solo a través de medios informativos u otras estrategias de comunicación, sino también desde la educación y todas las trincheras para saber qué hacer ante estos casos y tener las herramientas suficientes para actuar responsablemente como buenos acompañantes desde el primer momento y hasta recuperar su autoestima total.
Finalmente, tampoco hay que restarle importancia al hecho de que el bienestar emocional es tan importante para poder tener una excelente calidad de vida y un correcto desarrollo psicológico, ya que nos permite desenvolvernos y relacionarnos sanamente con otras personas, forjar y crear valiosas amistades y garantizar que nuestro círculo más cercano sea de gran apoyo ante una crisis o situaciones difíciles que atravesemos, y a su vez: no sea susceptible de algún riesgo de estar en una condición de vulnerabilidad que nos afecte severa y considerablemente.
Por eso es que tiene mucha importancia el simple hecho de que la atención que recibamos sobre nuestro bienestar emocional sea digna y eficiente, con psicólogxs que no revictimicen y brinden acompañamiento y comprensión. Y para que dicha atención sea realidad debemos empezar con la concientización colectiva y social de lo que implica la salud mental –incluso entre especialistas–para diseñar estándares y protocolos que permitan: atender correctamente, prevenir y evitar a tiempo autolesiones y suicidios, y lograr una recuperación sumamente exitosa.
Es así que, para que el equilibrio y el autoestima se traduzcan en una verdadera paz interior, no solo basta con tener una cultura psicoemocional sobre la salud mental y el bienestar emocional, también es necesario implementar acciones y políticas que promuevan actividades recreativas y de sana convivencia y estimulación hacia una cultura de cuidado, prevención y correcta y efectiva atención; partiendo de reconocer y aceptar esta realidad, mostrar empatía con quien pida ayuda y actuar inmediatamente para su beneficio.
Debemos adquirir una cultura y un sentido de responsabilidad que nos permitan ir más allá de nuestras burbujas, y acercarnos a una realidad que requiere sensibilización de nuestra parte, y al mismo tiempo: acciones conjuntas que lleven a un gran desarrollo no solo mental y emocional, sino también físico e intelectual. Solo así lograremos entender que el humor, el sentimiento, la emoción o la reacción de una persona no son aislados, sino indispensables para salvar su vida.
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