En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
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En nombre de Dios

Número 18 / JULIO - SEPTIEMBRE 2025

El poder se usa para dejar de ver el sufrimiento ajeno

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Kevin Yael Linares Ramírez

Facultad de Ciencias

Por mis padres soy creyente; por la vida, un superviviente; y por la iglesia, cada vez veo más indigentes.

Yo no creo en los dioses que varios aclaman y aman ciegamente, ya que sería incoherente que él (Dios) nos ame aun sabiendo que estamos destruyendo su máxima creación (el mundo-la humanidad), y si en verdad él existiera ya hubiera quemado varias Iglesias, así como ellas quemaron a miles de mujeres vivas solo porque los clérigos las nombraban brujas.

Sé bien que Dios, las iglesias, las religiones y las creencias religiosas son temas diferentes, pero similares. Sin embargo, ¿por qué algunas iglesias usan el nombre de Dios para proclamar  dominio sobre personas creyentes? Cada vez veo más indigentes durmiendo en las calles, mientras los domingos la gente privilegiada entra a las iglesias pidiendo perdón y confesando los pecados que hicieron en menos de 7 días. 

Maldigo a las personas que someten a otras y a aquellas que hicieron perder mil años dentro de la ignorancia del oscurantismo. Las iglesias han existido desde hace más de dos mil años y aunque estemos en el 2025 aún existen violaciones, abusos infantiles, asesinatos, odio, racismo, envidia y sufrimiento creado por otros seres humanos, no solo en la sociedad sino también dentro de las iglesias llenas de personas santas. 

Cada vez que salimos al mundo real observamos a personas que necesitan ayuda, a las que parece que Dios abandonó, pero, ¿y sus discípulos? El Papa Francisco habitaba dentro de la ¨Casa Santa Marta¨ –domus sanctae marthae– un edificio con 106 suites, 22 habitaciones dobles y un apartamento, dando en total 129 cuartos, donde cada habitación está equipada con baño privado, un mobiliario, y roperos donde se encuentran las reliquias más costosas del planeta (evaluadas y algunas pocas vendidas por 30,000 euros), además cuentan con 70 personas a su servicio. Todo esto ubicado dentro de su propia ciudad, el Vaticano. En pocas palabras tiene el poder más grande del mundo y lo usa para dejar de ver el sufrimiento ajeno, las cifras de afectados que mueren en guerra, a los que están muriéndose de hambre y a los niños siendo explotados o abusados por gente que reza. Usa el poder que las personas le dan para dejarlas de ver.

No odio a los dioses, solo a quien usa sus nombres para obtener placeres por encima de la vida de los demás.

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