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Soledad, la epidemia silenciosa

Número 21 / ABRIL - JUNIO 2026

Nociones para saber si tienes (o no) el control de tu aislamiento

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Juan Daniel Rendón Lucero

Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón

En los últimos años, la soledad ha sido identificada como una crisis de salud. Una epidemia silenciosa. Según el informe From loneliness to social connection: charting a path to healthier societies de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicado en 2025, la soledad afecta a una de cada seis personas a nivel mundial y está ligada a 871 mil muertes cada año. Por otro lado, datos del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada indican que en México el 25% de jóvenes de entre 16 y 29 años vive la epidemia de la soledad.

 

¿Qué es la soledad? 

La OMS define la soledad como «el sentimiento doloroso que surge de la brecha entre las conexiones sociales deseadas y las reales», es esa «emoción negativa por tener menos relaciones sociales, o de peor calidad, de las deseadas». Se trata de una sensación subjetiva de desconexión social que puede presentarse incluso cuando se tienen muchas relaciones sociales. Este tipo de soledad es involuntaria, y claramente se diferencia de la soledad voluntaria o “pasar tiempo a solas”.

 

El debate filosófico

El humano es un ser con gran capacidad de formar relaciones sociales complejas. Se relaciona, se comunica. El clásico zoon politikon de Aristorleles, un ser naturalmente político y social. Diseñado para existir en comunidad. Es también un «animal racional». Piensa. Un ser con mente y conciencia. Siente y actúa. 

 

Filósofos anteriores a Aristóteles ya sostenían la idea de que el ser humano es un ser social. Específicamente Platón, maestro de Aristoteles, defendía la idea de que el hombre es inherentemente social y necesita vivir en comunidad para alcanzar la virtud. Esta idea llegó a filósofos posteriores. Santo Tomas de Aquino, quien mezcló el pensamiento aristotélico con sus ideas teológicas, decía que las personas son sociales por naturaleza divina, y que necesitan de la sociedad para lograr el bien común.

Filósofos como Thomas Hobbes y Jacques Rousseau criticaron la visión aristotélica y establecieron que hay una naturaleza humana previa a la vida en sociedad que se modifica luego de aceptar voluntariamente un «contrato social», un acuerdo hipotético entre los individuos para salir del estado de naturaleza y formar una comunidad con reglas. 

 

Para Hobbes, él humano es egoísta y competitivo: su estado natural es una guerra de todos contra todos, donde la vida es solitaria, pobre, desagradable, brutal y corta, y es impulsada por la búsqueda de poder y supervivencia, salir del estado natural implica que todos acepten dejar de pelear contra todos y entreguen el control a un soberano. Por otro lado, Rousseau decía que el hombre es libre, bueno e inocente por naturaleza: el «salvaje noble» que vive en un estado solitario de armonía, es compasivo y no tiene vicios, y que solo es corrompido por la sociedad; salir del estado natural implica abandonar su libertad, natural e ilimitada, por la llamada libertad civil regulada para todos por igual.

 

Se vislumbran dos ideas principales: el ser humano es social por naturaleza y necesita de la vida en comunidad, y por otro lado, el ser humano es naturalmente asocial, y vive en sociedad por mero contrato social, pues, independientemente de su bondad o maldad innata, la vida social no forma parte de su naturaleza. 

 

El tiempo a solas, una soledad voluntaria

La idea de que la soledad es más bien una oportunidad para el crecimiento personal y la regulación emocional, en lugar de ser un factor negativo para la salud mental, tampoco es errónea. Se trata de la soledad voluntaria, que puede ser entendida como «pasar tiempo solo» por decisión propia y de manera temporal. En este aislamiento ocasional, no aparece esa sensación negativa de desconexión social aun estando solo.

 

En el estudio Balance between solitude and socializing: everyday solitude time both benefits and harms well-being del año 2023, se encontró que pasar tiempo a solas reduce el estrés y puede contribuir a mejorar la regulación emocional. También reportó que esos beneficios aparecen cuando la soledad es voluntaria y autodeterminada, no impuesta. Sin embargo, el estudio no encontró evidencia sobre cuánto tiempo es necesario pasar en soledad voluntaria para beneficiarse de ella.

Dedicar tiempo a uno mismo es una actividad que permite conocerse mejor, desarrollar autonomía y entender las emociones propias, pero esto solo se logra cuando el aislamiento es voluntario y no ocasiona sensaciones que afectan el bienestar emocional.

 

Las causas y consecuencias 

La soledad es ocasionada por múltiples causas, están involucrados factores sociales, psicológicos, estructurales y biográficos. La principal causa es la discrepancia entre las expectativas que una persona tiene acerca de sus relaciones sociales, y las que en realidad tiene, puede ser debido a la cantidad —desea más amigos de los que tiene— o a la calidad —las relaciones sociales que  tiene no le resultan satisfactorias. 

 

Además, el desarrollo de diversas enfermedades mentales, principalmente la depresión, está relacionada con la soledad. Estudios muestran que existe una relación bidireccional entre la soledad y la depresión. Según el análisis «Consecuencias de la soledad no deseada en la salud mental» del año 2025, la soledad, está asociada con la aparición de pensamientos suicidas o autolesivos, síntomas que se consideran en el diagnóstico de cuadros depresivos, al mismo tiempo, los síntomas depresivos incrementan la probabilidad de experimentar soledad.

 

Una revisión en Nature Human Behaviour realizada en el 2023, en la que se examinaron 90 estudios, encontró que la soledad aumenta el riesgo de muerte en 14%. Adicionalmente, un estudio sobre demencia del Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos publicado en 2024, señaló que la soledad aumenta 31% el riesgo de demencia y 15% de deterioro cognitivo. 

 

La red de apoyo 

El psicólogo James S. House sistematizó en 1981 el concepto de «apoyo social», en su libro Work Stress and Social Support, lo clasificó en distintos tipos: emocional, instrumental, informativo y de valoración. A partir de su trabajo, se estudió la estructura social que rodea a una persona y surgió el concepto de «la red de apoyo social», que en términos generales, es el conjunto de vínculos sociales que brindan apoyo a un individuo. Este concepto parte de la idea de que las relaciones interpersonales —amigos, familia, pareja, compañeros de escuela, compañeros de trabajo y grupos de apoyo— mejoran el bienestar psicológico e incluso el bienestar físico.

Actualmente, dentro de la psicología clínica, se reconoce el papel beneficioso que tienen los vínculos sociales en el bienestar emocional. Contar con una red de apoyo mejora la salud física y emocional. El informe de la OMS anteriormente mencionado, considera que las conexiones sociales fuertes pueden llevar a una mejor salud y una vida más larga. Y en el meta-análisis de Holt-Lunstad del año 2015, en el que se analizan 148 estudios, se muestra que la conexión social aumenta la supervivencia en 50%, y el aislamiento eleva la mortalidad en hasta 32%.

 

Conclusiones

La soledad es la epidemia silenciosa de la sociedad contemporánea. Tiene consecuencias negativas en el bienestar emocional de los individuos y afecta su calidad de vida. Aunque se ha demostrado que la soledad voluntaria es beneficiosa para el desarrollo emocional, la clave está en mantener un estado de equilibrio en el que este aislamiento no ocasione una sensación de desconexión social.

 

Las relaciones sociales y vínculos afectivos con los que cuenta una persona son una herramienta poderosa para mejorar la salud emocional y contrarrestar los efectos negativos de sentirse solo. Y no puede dejarse de lado la importancia de la atención psicológica ante sensaciones desagradables que deterioran la salud mental. Esto abre paso a una interrogante: ¿qué tan accesibles son los servicios de salud mental para los distintos sectores poblacionales, especialmente en grupos vulnerables como niños, mujeres, adolescentes, y adultos mayores?

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Soledad, la epidemia silenciosa

2 Responses

  1. Excelente análisis, sin embargo en qué momento se diferencia la soledad voluntaria, de la desconexión social ocasionada por la invasión de las redes sociales.
    Producto de la misma evolución de la sociedad …

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