Reír también es sanar
Por: Mia Eleonor Antonio
Medicina para un corazón cansado de tanto vivir
Facultad de Economía
Facultad de Economía
En las sociedades occidentales el amor mito del romántico puede remontarse a la época de la antigua Grecia, donde se formaron una serie de mitos y prácticas en los cuales se enaltecía una idea determinada de relacionarse. Idealizaciones como es el caso de “la media naranja” o bien, el “alma gemela”, modelos que continúan perpetuándose hasta la actualidad.
Con la llegada del cristianismo aparece otro comportamiento sobre la idea del amor romántico, especialmente con respecto a los celos y la infidelidad. Todavía en la actualidad se llegan a justificar un comportamiento violento y represivo con respecto a los celos o la infidelidad (violencia hacia las mujeres), dando la falsa idea de que esto es un “signo de amor”. Es por ello que quizá el amor romántico es una forma de manipulación, principalmente hacia las mujeres: debido al establecimiento de poder, ya que las creencias relacionadas con el género establecen diferencias significativas en la percepción del amor y las relaciones.
En el caso de las mujeres se fomenta una mayor tendencia a la romantización e idealización, visión incluida por conceptos como el apego o la entrega total. Por otro lado, en los hombres prevalece la idea de que el amor verdadero se manifiesta a través de la dedicación incondicional de su pareja hacia ellos, reforzando así dinámicas de desigualdad en las relaciones afectivas.
En el proceso de enamoramiento, principalmente en aquellas primeras veces de relacionarse que comúnmente comienzan en la adolescencia, suelen promoverse ciertos estereotipos sobre la idea del amor. Estas ideas y prácticas, construidas desde un sistema patriarcal, son reforzadas tanto en los medios de comunicación como en las relaciones personales.
Podemos decir que el amor romántico es una construcción social que se encarga especialmente de que las mujeres sueñen con la figura de un “príncipe azul”, entregándose completamente a la idea de la entrega incondicional y dependiente del hombre, dando paso a ideales como el matrimonio, y representando la aspiración de formalizar el amor dentro de una relación meramente romántica. Este suele estar acompañado de la idealización de un vínculo estable y duradero, concebido para perdurar a lo largo del tiempo, toda la vida. Estas nociones se refuerzan principalmente en el cine, la literatura o la música, donde se representa a las mujeres como figuras frágiles y delicadas, destinadas a ser protegidas y consentidas.
Dicha idealización ha llevado a muchas mujeres a postergar sus propias necesidades, a aceptar el sufrimiento como parte natural de la relación y normalizar dinámicas destructivas. En este proceso, suelen ignorar los defectos de su pareja, se culpan por las dificultades de la relación y justifican sacrificios desmedidos en nombre del amor.
Sin embargo, en el proceso de deconstrucción del amor, estas creencias han evolucionado hacia una comprensión más sana y equilibrada de las relaciones afectivas. Las mujeres hemos comenzado a adoptar una perspectiva más realista, flexible y asertiva, priorizando su bienestar emocional. Este cambio implicó una visión más horizontal de las relaciones, basada en la libertad mutua para decidir permanecer juntos o separarse sin imposiciones ni control. Además, fomentamos una comunicación más clara y efectiva, así como el desarrollo de herramientas de autocuidado y buen trato dentro de sus vínculos amorosos, promoviendo relaciones más saludables y equitativas.
La deconstrucción del concepto de amor romántico no implica la renuncia al amor ni la desaparición de las relaciones, sino su resignificación desde una perspectiva más consciente y equitativa. Este proceso requiere un análisis crítico de las influencias socioculturales que han configurado nuestra concepción del amor y de los vínculos afectivos. Asimismo, supone la construcción de relaciones basadas en el respeto, el cuidado mutuo, la reciprocidad y la igualdad, desvinculando la felicidad de las idealizaciones y visibilizando los estereotipos nocivos que perpetúan la desigualdad en el ámbito relacional.
Por: Jessica Leonor Salazar Rodríguez
La ternura radical ante el individualismo
Por: Heyel Samael Salgado Velázquez
La empatía es el acto más radical para sanar en comunidad
Por: Christian Alejandro (Kira) Castellanos
¿Sabes qué es el trauma vicario?