El deseo por la figura masculina
Por: Alexis Boleaga
Homoerotismo en el metro
CCH Sur
CCH Sur
Flor de mi corazón, Amaya,
objeto de mi amor, Amaya,
sueño de guerrero en batalla.
Oh, qué deseo tan grande calla.
Caminas sincera, mi Amaya,
tu nombre suena a flor dorada,
brillo y hermosura encarnada.
Qué sueños tejes en mi almohada.
Hay ternura en tu mirada,
consuelo en tu tez rosada.
Mira al frente, mi Amaya,
mírate a través de mi alma.
No te escondas, mi Amaya,
no me niegues tu mirada,
que con gozo he de admitir:
te adoro más que a nada.
Oh, ¿cómo se define este sentir,
que con gracia divina apareciste frente a mí?
Por favor, define lo que es vivir,
dime todo lo que te hago sentir.
Te quiero en mi vida, te quiero junto a mí,
conocer tu risa, consolar tu tristeza,
amar cada parte de ti, con entereza,
saber qué se siente estar junto a ti.
No te escondas, mi Amaya,
no me niegues tu mirada,
que con gozo he de admitir:
te adoro más que a nada.
Amaya de mi alma, dulce flor dorada,
alegría de mi corazón, amor de estación,
primavera soñada, mi Amaya,
tu dulce sonrisa me acompaña.
Creación divina, Amaya,
hermoso canto del alba,
qué divina alma dorada;
que para mí seas, Amaya.
Por: Natalia Hernández Santelmo
¿Cómo usamos el tiempo que pasamos en el metro?
Por: Jezreel Daniel García López
Poco a poco se llega lejos
Por: IK Emmanuel Anguiano Gutiérrez
La lógica del capital repercute en la forma en que nos trasladamos