Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creatividad.
Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creativdad.
Anahuac Mayab

Lo que quedó de mí

Número 21 / ABRIL - JUNIO 2025

Preguntas desde una tristeza profunda e ira irracional

Picture of Quetzalli Torres Hernández

Quetzalli Torres Hernández

Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza

Ya no soy una persona triste, no tanto.

Ya no lloro en las noches, ahora exploto con una ira irracional.

Ya no me escondo de las personas, ahora ignoro e insulto si se me da la oportunidad.

¿Qué es lo que me ha pasado? 

Mi persona, aquella compasiva, aquella con esperanzas, aquella con ganas de que todo algún día mejoraría y se olvidaría. Murió. Enterrada. Desapareció. No está más aquí.

¿Cómo puedo amar tanto y a la vez detestar todo a mi alrededor?

Lo odio, odio sentir tanto odio, odio despertar y que lo primero que piense es sentirme insuficiente.

¿En qué momento mi progreso desapareció? 

¿En qué momento decidí que la muerte sería lo mejor para que ya no pensara?

¿Por qué tengo que sentir tanto?

¿Por qué todo me duele en un extremo inexplicable?

¿Alguna vez todo parará? ¿Alguna vez despertaré y pensaré únicamente en mí? ¿Alguna vez mi vida volverá a ser mía?

Le imploro a Dios que así sea, no puedo más con esto, me duele la cabeza y el alma.

Quiero volver a ser feliz, un poco, por unos días.

Quiero que la vida vuelva a ser mía.

Y todas estas preguntas llegan porque decidí amar, ahora entiendo cuando dicen que se puede morir de amor. Jamás creí que sería por palabras, por comparaciones, porque cada día en está relación ha sido apuñalada tras otra, por traiciones, por mentiras.

Se lo juro, a quien sea, que yo quería amar con todo lo que podía, que estaba dispuesta, que lo hice. Pero, ¿Qué más me queda hacer si tengo miedo de sus palabras, que nunca me han dado confianza? No quiero volver a sentir lo mismo de aquella vez, la traición me apagó el alma; que el hombre que juré que me amaba, me arrancó el amor del pecho, la confianza la hizo trizas, y a mí me destrozó.

Quizás nunca se lo perdone, lo que más me dolió, que jugó con lo que ha sido más apreciado de mí, lo que más he admirado en mí: Con mi valentía y con mi mente.

Ahora soy una maraña de pensamientos intrusivos, impulsivos, desangrándose, odiantes, y que tratan de sobrevivir. 

Nunca pensé que le tendría miedo a cuidar.

Solo quería amar.

Y que a mí me amaran.

Quizás, si he sido tan difícil de querer.

¿Por qué tomar acción y hacerlo conmigo? ¿Por qué no elegir a quien no estuviera en el proceso de arreglarse? ¿Por qué me arrancó la sonrisa y la reemplazó con una mueca que arde? ¿Por qué los ojos que ha pregonado que encuentra fascinantes, los volvió en reflejar desesperación?

Trato de  entender en sus palabras, el amor que dice tener por mí.

¿Llegará el día, al fin, en que le pueda creer?, el ocaso en que todos los pensamientos y recuerdos sean reemplazados por la adoración que jura tener.

Más sobre Ventana Interior

Amar a la vida

Amar a la vida

Por: Luz Noelia Arizmendi Ramírez
Poema para el cuidado mutuo

Leer
Anteanoche

Anteanoche

Por: Luis Fernando Soto Mena
Mi hermano no desapareció, fue desaparecido

Leer
Los pastos serenos

Los pastos serenos

Por: Raquel Alducin Lira
Poema para los días que ya no regresan

Leer
Jugadores ocultos

Jugadores ocultos

Por: Vania Sarahi Alvarado Pedraza
El peso de la deserción

Leer
Crónica a un amor prohibido

Crónica a un amor prohibido

Por: Salvador Padilla García
Cuando el cariño es real, la memoria se vuelve castigo

Leer
Bendita carne

Bendita carne

Por: Dalila Vázquez González
Cada bocado tiene un precio

Leer

Deja tus comentarios sobre el artículo

Lo que quedó de mí

Una respuesta

  1. Quetzalli, dicen que el odio se origina del dolor y en tu escrito se muestra uno muy profundo.
    Te felicito por compartir sentimientos tan profundos. Recordé que alguna vez lo sobrevivi.
    Recibe un abrazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

nineteen − 7 =