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Foto de Rainaly Gonzalez

Jugadores ocultos

Número 21 / ABRIL - JUNIO 2025

El peso de la deserción

Picture of Vania Sarahi Alvarado Pedraza

Vania Sarahi Alvarado Pedraza

Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala

Carta dedicada a todos aquellos que han dado un paso atrás cuando el deber llama y que descansan en la sombra con la esperanza de encontrar el bienestar emocional. 

Llevo un rato contemplando el televisor. Por primera vez me siento inmersa y las emociones se desbordan de mi pensamiento porque hace un tiempo no recordaba lo que era sentir un nudo en la garganta. Llegué al último episodio de lo que se convirtió en una historia que me recordó lo que significa el persistir hacia una humanidad individual. Una contemplación en la vida diaria que no siempre es bien vista por aquellos que se atienden a las normas sin excepción.  

La vida aquí está situada dentro de un cuartel militar donde todo se está desmoronando, en el sentido emocional y la lucha de poderes. Por poco más de 500 días, hombres de distintas personalidades deben cumplir una normativa dentro de la sociedad y atravesar su deber del servicio militar. Dentro, la obediencia pesa más que la dignidad y obligados por el deber, por la superioridad de altos cargos, por personas que miran por debajo a los demás por gusto o personas que sólo atormentan para sobrevivir, algunos son sometidos a incontables conductas deplorables por el simple hecho de estar ahí. La responsabilidad y el compromiso de permanecer en el cuartel no sólo implican soportar el dolor físico en las actividades del servicio, sino que además conlleva cargar el peso emocional dentro de un entorno donde gritar por un pedido de auxilio resulta inútil por lo que estas acciones forzan a ciertos soldados a escapar.

¿Has experimentado la necesidad de huir del lugar que te hace mal? Cuando tomas el valor tras la última gota que derrama el vaso antes de que todo empeore y entonces, con miedo y tal vez mirando atrás, escapas de ese entorno. Capítulo tras capítulo, esta serie te permite acompañar y seguir la vida de diferentes personas, quizá demasiado humanas, quizá demasiado conscientes o simplemente con demasiado valor para dar un paso atrás e irse. Al principio te cuestionas si huir no es postergar el dolor o el miedo y surge el pensamiento de si la persona que escapó hizo lo correcto. Día a día, nos hemos acostumbrado a dejar que las personas se responsabilicen de sus propias acciones y acaten las consecuencias de manera solitaria, los ves marcharse y les deseas la mejor de las suertes, pero, ¿qué ocurre realmente con ellos?

Dentro del entorno hostil y deshumanizado, la serie D.P: deserter pursuit calma tu inquietud y te presenta a dos personas con las que, no sólo entenderás el nombre que le da sentido a su título, sino que además llorarás, reirás y empatizarás desde la complicidad, el sentido de identidad y el reconocimiento de saber que estás acompañado. Este dúo, caracterizados en el cuartel por trabajar como persecutores de desertores, conocidos precisamente como D.P (deserter pursuit), emergen en cada episodio de esta narrativa como un rayo de humanidad entre el conflicto dentro y fuera del mundo implacable. Desde la sensibilidad y desde la intuición, ambos observan con la comprensión y sutileza de la humanidad de por medio. Su deber es tan simple como ir tras los desertores, encontrarlos y traerlos de vuelta sanos y salvos. Como testigos en primera fila, los acompañamos en búsqueda de cada persona que ha huido y vagan por el mundo aislados y temerosos. Algunos cuantos volvieron con un peso menos, otros abrazaron el miedo y prosiguieron su búsqueda de propósito en esta vida, otros pocos se desvanecieron sin sentir la oportunidad de ser ayudados. Si me detuviera a desentrañar cada historia probablemente nunca terminaría, porque cada vida, cada persona, aún tenía mucho por contar y experimentar, pero pese a todo, cada uno marcó un significado que te ayudaba a recordar que ninguna huella que ha vivido en este mundo ha sido insignificante y cada dolor merece ser reconocido.

La serie no busca justificar ni endulzar. No te dice que todo se solucionará de la noche a la mañana pero sí te dirá que huir no siempre viene de la mano con la cobardía, sino como una nueva interpretación a buscar una forma de sobrevivir. Por ello, sostenidos por las emociones de la impotencia, arbitrariedades y sentimientos contenidos, poco a poco, cada episodio te invita a recordar que sea el camino que elijas y los riesgos que impliquen tus propias decisiones o esos pequeños golpes que sentimos en el alma por desobedecer, son vistos, pero aquí también son comprendidos.

Incluso para mí en ciertos momentos es complejo entender que no siempre se puede cambiar lo que sucede de manera repentina, pero sí la forma en la que se atraviesa desde el entendimiento y la paciencia. Puedes huir pero nunca de la mano donde emerge una nueva esperanza. Los D.P de la serie nunca volvieron a ver de nuevo a esas personas que ayudaron, probablemente tampoco ellos los buscaron jamás, pero sí recordaron el momento en que su mano fue extendida hacia ella y los ayudaron a volver al camino. Hoy, esta carta, quiero que sea tu D.P y decirte que, tal vez el peor de los consejos que puedo dar es que en ocasiones es comprensible irse; huir y acatar tus consecuencias es parte de lo que nos conforma como personas en esta vida porque el miedo es válido; llorar, desesperarte y escabullirse se vuelve inevitable pero la vida es más que un sentimiento inmutable y para encontrarlo, a veces es necesario detenerte a descansar y tomar el respiro que nos dará la fuerza para resistir

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