En estas trincheras nuestras armas son palabras convertidas en argumentos y contra argumentos.
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Crédito: Archivo de Consejo General de Huelga (CGH)

La Huelga de 1999 en la UNAM: una mirada pedagógica

Número 15 / OCTUBRE - DICIEMBRE 2024

¿Qué papel juega la pedagogía en los movimientos sociales?

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Jocelyn Vianey Mayen Cruz

Facultad de Filosofía y Letras

A lo largo del estudio y análisis de los movimientos estudiantiles han existido diversos cortes de investigación, entre los cuales predominan el político, histórico y social. Al tratarse de un momento en donde convergen sujetos y actores educativos que hacen uso de un espacio escolar con objetivos políticos específicos, intervienen procesos y prácticas educativas encaminadas a una finalidad en concreto. Por ello, es de suma importancia incorporar una mirada pedagógica al estudio de estos movimientos. A continuación, se presentan algunos horizontes de posibilidad que permiten pensar y comprender de manera más concreta la necesidad del tejido analítico pedagógico de los movimientos estudiantiles.

Primeramente, en tanto sujetos y actores educativos que se desenvuelven cotidianamente en un espacio destinado a la educación, es algo que le compete a la pedagogía, entendiendo a la educación como parte de sus objetos de estudio. En segundo lugar, el uso del espacio educativo de forma distinta a la que tradicionalmente se usa e inicialmente fue creado,  provoca el repensar de la definición, uso y  finalidad de un espacio escolar. 

Por último, se pone en juego la concepción, entendimiento y posición educativa en el mundo de tres actores educativos en relación: el estudiante, el docente y la sociedad. Al primero, tradicionalmente se le vislumbra como un sujeto pasivo, receptor de aprendizajes y acomodado al engranaje de la estructura académica, sin embargo, esto se quiebra cuando comienza a articularse una organización estudiantil, pues el estudiante redefine su papel dentro de la institución llamada escuela. Transita de la pasividad al actuar de intereses colectivos. Toma en sus manos el rumbo de su actuar y quehacer estudiantil. Los conocimientos teóricos pasan a segundo plano y la praxis toma protagonismo para alcanzar una meta. El segundo actor educativo, el docente, pasa de ser una figura de autoridad frente a un grupo en un salón de clases y se convierte en aliado u opositor de la causa. En algunos casos funge como guía epistémica o teórico-metodológica para los estudiantes, sin embargo, en el marco del movimiento se desdibuja su rol inicial determinado para el espacio que atraviesa. El tercer actor vuelve difuso su actuar ante el acontecer de lo educativo. Al ser tan plurales los senti-pensares de la sociedad, los sujetos que la conforman se posicionan de formas diversas y la concepción social de los dos actores anteriormente mencionados se diversifica. 

Por lo anterior mencionado, se justifica la importancia y relevancia de miradas pedagógicas en los movimientos estudiantiles. Ahora bien, el desarrollo e inicio de este nuevo tejido de discusión pedagógica se ejemplifica a continuación con un movimiento estudiantil a finales del siglo pasado en la historia de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el cual se vislumbra a la distancia como un  intento de privatización de la máxima casa de estudios. 

En 1999, hace 25 años, ocurrió la huelga estudiantil más larga de la historia de la UNAM. Francisco Barnés de Castro, el rector en turno, propuso ante el Consejo Universitario una serie de cuotas obligatorias para estudiantes, las cuales fueron aprobadas un mes antes de que estallara la huelga estudiantil. Dicha huelga tenía el objetivo principal de impedir el incremento de cuotas estudiantiles, ya que se concebía como un intento de iniciar la privatización de la educación superior.  

Como interrogantes al respecto me surgen: ¿cómo llegaron los estudiantes a la conclusión de que se trataba del inicio de la privatización de la universidad?, ¿qué herramientas conceptuales les permitieron entender la realidad de esa manera?, ¿cómo y de dónde obtuvieron las herramientas teóricas para analizar la realidad? y claro, ¿cómo y dónde obtuvieron las herramientas metodológicas para iniciar una organización y movimiento estudiantil? Y si hay respuestas a las anteriores preguntas: ¿tienen relación con los planes y programas de estudio que reflejan hoy la misión y visión de la universidad?

Por otro lado, debido a la cantidad de personas que participaban en el movimiento se creó el Consejo General de Huelga, con el objetivo de organizar y clarificar las ideas y metas dentro del movimiento y frente a las autoridades universitarias. Ante esta acción yo me pregunto igualmente: ¿Cómo llegaron a esa conclusión organizativa?, ¿alguien les enseñó, lo vieron o leyeron en algún lugar? ¿A través de qué medios lograron comunicar con otras escuelas y facultades sus intenciones y entendimiento del mundo? Estas interrogantes atraviesan directamente el proceso pedagógico, por lo cual ofrecer una reflexión sobre ello sería oportuno. 

Ahora bien, dicha huelga tuvo lugar en las inmediaciones de la UNAM, se hizo uso de las instalaciones durante 9 meses: ¿cómo fue la organización cotidiana?, ¿habían tenido experiencias previas? Si fue así: ¿los conocimientos teóricos y metodológicos les significaron algo para el desarrollo del movimiento?, ¿aprendieron algo en todo ese tiempo? Si fue así ¿qué aprendieron, y cuáles y cómo fueron los procesos de enseñanza y aprendizaje?

Como última interrogante me quedaría: ¿la experiencia dentro del movimiento estudiantil les significó de algún modo o tuvo trascendencia en la vida y educación de quienes participaron?  

Lo que permite el análisis pedagógico es ir más allá del análisis político. Permite reconocer a los sujetos que dieron vida  al movimiento y entender profundamente el inicio, desarrollo y desenlace de los mismos. Pues al reconocer y nombrar sus procesos educativos se reconoce la pluralidad y complejidad de un movimiento y su articulación organizativa. Finalmente, incorporar una mirada pedagógica  permitirá repensar el papel y lugar de la universidad desde el ámbito educativo, así como su relación con la sociedad.

Si bien estas preguntas quedan abiertas, podemos entender con ellas la relevancia del componente pedagógico en la universidad y en la vida cotidiana.

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La Huelga de 1999 en la UNAM: una mirada pedagógica

3 Responses

  1. Muy interesantes todas las interrogantes que planteas en este artículo. A mí parecer, los huelguistas del 99 llegaron a ese análisis de la realidad debido a que, muchos de ellos tenían cierta conciencia de clase ya desarrollada, porque claramente pertenecían a las clase baja y media baja, (y bueno, eso no te vuelve inmediatamente conciente, pero es fundamental) y porque en las aulas tenían profesores marxistas, anarquistas, zapatistas, etc. que los acercaban a esas teorias. Ciertamente era una universidad distinta a la de hoy, donde ya muy pocos profesores enseñan desde esas perspectivas, con honrosas excepciones. Y el factor que yo creo más determinante fue la dirección política que tuvo el movimiento, que ya sea dentro o fuera de las aulas se hizo conciente de qué estaba mal en la universidad y qué se necesitaba. Aunque durante la huelga se dijo que no había líderes, lo cierto es que sí los había y existían corrientes que se disputaban el control del movimiento en los distintos planteles. Estas corrientes se conformaban por grupos que tenían como una prioridad la formación política de sus cuadros (miembros). Pero bueno, regresando al primer punto, lo referente a la pedagogía en las aulas, si por algo se han cambiado tanto los planes y programas de estudios a nivel media superior y superior es precisamente para que sea más difícil adquirir aquella conciencia de clase, o pues simplemente esa conciencia crítica. Yo considero que el primera paso para desarticular la lucha, fue precisamente alejarnos de toda teoría/doctrina/corriente que desafíe los intereses del capital, a los cuales está supeditada esta universidad.

  2. La UNAM es una universidad muy grande con mucha historia, y hay estudiantes y profesores de todo tipo, en esos años el neoliberalismo y la privatización no eran secreto y la comunidad tenia conocimiento profundo de estos temas.

    Los liderazgos aparecieron y había grupos en contra y a favor de la huelga docentes de todas las edades, estudiantes de todas las edades, no era un movimiento ni pequeño ni homogéneo, fueron tiempos muy difíciles por la represión que es muy diferente a la de ahora, antes el Estado no tenia piedad. El tiempo ha dado la razón a los estudiantes mas radicales a quienes se les satanizó por aguantar, al final quedaron pocos pero se pudo mantener la UNAM gratuita y para el pueblo. Hoy Juan Ramón de la Fuente es funcionario de la 4T una burla para el movimiento.

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