Lo que quedó de mí
Por: Quetzalli Torres Hernández
Preguntas desde una tristeza profunda e ira irracional
Facultad de Filosofía y Letras
Facultad de Filosofía y Letras
Mi Amado tiene ojos de eterno fulgor
que penetran hasta lo más profundo de mi interior,
conoce todo de mí y me mira con amor,
mis profundos sentimientos
y mis locos pensamientos
no le causan temor.
Mi Amado, en quien confío todos mis secretos,
mis temores y mis miedos,
me abraza hasta disipar cada uno de ellos
y mis caminos no le son desconocidos.
Mi Amado me grita “te amo”
con grandes y a veces silenciosos gestos,
pues Él, para amarme no puso pretextos,
me puso como sello en su corazón
y sus lazos de amor me rodearon.
Mi Amado tiene una hermosa voz,
suave y apacible,
que provoca una paz increíble
cuando todo en mi mente es un caos.
Mi Amado me vino a buscar
pues su amor no se puede controlar,
aun si vuelo sobre las alas del alba
su gracia mis heridas embalsama.
Mi Amado me entona con claridad
cánticos llenos de amor y verdad.
Hermosos son sus pensamientos sobre mí,
sanan el dolor que un día sufrí.
Mi Amado me sostiene siempre cerca de sí,
me da firmeza y valor,
enseñándome que la vida no es sólo vivir para ti,
sino darte por aquellos que sienten dolor.
Por: Quetzalli Torres Hernández
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