El dorso del ser
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Facultad de Filosofía y Letras
Facultad de Filosofía y Letras
Tan lleno de calma el amanecer, tan brillante y abrupto el sol al despertar
No había encontrado calma desde la lluvia, era entonces un día de invierno;
ahora encuentro amor en el aire pero tal vez sea mi manera de amar
Quizás ahora pueda escribir con cariño, con compañía de una idea de lo eterno
Y no hay camino hacia el ayer, solo hay futuro sobre la pradera
Construiré un hogar con una chimenea y fotos sobre la repisa;
una casa decorada con porcelana fina, una casa construida de madera,
con ventanas que tengan vista a los árboles donde se sienta el correr de la brisa
A lo lejos están las casas de mis antiguos amores que ya no puedo ver,
quizás podría visitarlos, pero se hace tarde y es preciso no volver
En mi tiempo de vida escribo dentro de los periódicos, unos que algún día podrían ser leídos
Ahora entiendo por qué ese amor se fue, ahora entiendo por qué escogió los pastos serenos
En mi soledad encuentro armonía, a veces pienso que quien creó el cielo me mira
Sostengo la poesía que leo, pero te he vuelto a soñar y aborrezco la idea del despertar,
recordando así mis cálidos días, donde todo era alegría fusionado con una extraña ira
A pesar del tiempo, susurrando su llegada, a veces veo el pasado, con ansias de regresar
Solía abrazar los recuerdos del pasado por si servían como guía del presente,
pero unos los abandoné en una banca y otros se invitaron solos a donde sea que vaya
Ahora no hay mañana, solo una mujer como yo suspirando desde el subconsciente
Me dedicaré así a escribir mala poesía, esperando ver el atardecer en el verano sobre la playa
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Una respuesta
Una mezcla de melancolía, de añoranza por los recuerdos y sin embargo con el coraje por seguir hacia el futuro.
Creo que eso me hizo sentir
Si, me gustó