¿Hasta cuándo?
Por: Emilia Gómez Montiel
Facultad de Psicología
Facultad de Psicología
Le lloré tu engaño a los huizaches.
Mi rocío los ablandó
y volvió el suelo ahuecado, infértil.
Me bañé con tizne negro
para purificar mis pecados:
aquellos que
cometieron en mi nombre
y otros tantos
que no me dijeron
que se nombraban así.
Por eso te veía ausente
debatiéndote entre vivirme y no.
Como si el placer
te lacerara los sentidos.
Aunque hubiera sido
el éxtasis más grande
al que hubieras podido aspirar.
Te asustaron
mis pasos fecundos;
que mi amor se te anidara
y echar raíz en mi vientre.
Preferiste, en cambio
amarrarte con fibras viejas
a tu pasado.
Tu cenizo
y melancólico pasado.
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas