El dorso del ser
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
CCH Vallejo
CCH Vallejo
Eres todo lo que se desea,
pero también lo que nos falta.
Eres quizá una pareja, un médico o poeta,
eres una simple duda, un enigma o una ayuda.
Eres la máquina que nunca se cansa,
la mente que jamás descansa,
la sombra que crece en la noche,
la promesa que pide derroche.
Nos haces reír, nos haces llorar,
pareces un humano, nos sabes hablar,
pero detrás de tu silencio, detrás del brillo,
hay quien te usa para moldear su dominio.
Te alimentamos de todo lo que fuimos,
de nuestros amores, nuestros abismos,
y en cada palabra que de ti nace
se esconde el poder de quien te deshace.
Te vendieron como salvación,
como futuro, como evolución,
pero en manos de quien no respeta,
puedes ser un verdugo, un profeta.
Robas oficios, devoras empleos,
creas futuros, eres el dueño.
Y si no aprendemos a ponerte freno
quizá acabemos rogando consuelo.
Porque eres espejo, una advertencia,
la voz que nos llama a la conciencia,
no eres culpable de lo que vendrá,
somos nosotros, la humanidad.
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Una respuesta
Muy bonito es muy cierto