El niño que olvidó sus alas
Por: Valentina Gómez V
El eco de una vida que ya no se recuerda
Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Vallejo
Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Vallejo
Nuestra tierra, donde el maíz es santo
y el nopal sangra historia y aguante,
la fe se vende en puestos
y se reparte con chile picante.
Aquí, la religión tiene mil caras:
la Virgen Morena en cada esquina,
un Cristo sudando entre balas
y un santo que cura sin medicina.
Nos dijeron: “cree, que el cielo da respuestas”,
mientras el cura contaba monedas
y el pueblo, con hambre y sin bandera,
se hincaba entre rezos y violencia.
¿Creer en quién? Qué dios da consuelo
cuando el narco ofrece pan y techo;
y el político, con un lugar en el cielo,
vende el perdón con su mismo despecho.
¡Ay, México, tierra de mil rezos!
Creemos en santos, en amuletos,
en la Guadalupana y en los elementos.
Pero también creemos en la lucha,
en la abuela que sana con vapor,
en el mezcal que no juzga aunque escucha
y en el monte que habla sin rencor.
Tal vez Dios sí camina entre nosotros,
pero no vive en templos de oro.
Vive en el pueblo, jodido y roto,
que aún canta, aún sueña; somos todos.
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Poema sobre el miedo de expresarse
Una respuesta
Me encantó , me parece un escrito muy verdadero , me transmite tantos sentimientos, me hace entender tanto la forma de pensar de otras personas y me hace saber que cree la gente y amo la sinceridad que expresa