¿Para ser aesthetic hay que estar siempre agotados?
Por: Banshee Gómez Gutiérrez
Cuando el descanso parece un acto de rebeldía
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
En múltiples ocasiones me he cuestionado (como supongo la mayoría de personas) el significado de lo que llamamos “amor” y más en concreto la existencia del mismo. Un concepto lleno de complejidad que a lo largo de la historia la humanidad se ha dado a la tarea de encontrar una definición concreta que logre explicar lo complicado de dicho sentimiento. En cuantiosas ocasiones, más de las que me gustaría admitir, he vagado dentro de mis pensamientos acerca del lazo que une al amor con el día a día del ser, volviéndolo un sentimiento que consideraría indispensable para lograr la satisfacción. Tengo claro que nunca dejamos de explorar el ser propio, en consecuencia tampoco de construir nuevas ideas respecto a un sentimiento tan abstracto como lo es el amor.
Algunos dirán que el simple hecho de vivir puede ser considerado un acto de amor. Quizás podemos pensar en aquel amor que nos tuvo nuestra madre al darnos a luz, el cual podría ser la prueba más clara. Sin embargo, y desafortunadamente, el generalizar sería una equivocación, debido a que en muchos casos existen circunstancias que orillan a una mujer a convertirse en madre sin previamente haberlo planeado, tal vez incluso sin haberlo deseado o decidido. Aun así, no debería pasarse por alto la labor que tienen aquellas personas que engendran un ser dentro de su vientre y también reconocer a quien cría un ser con la esperanza de que en un futuro sea una persona de bien.
Es por las anteriores situaciones que me cuestioné, ¿estar aquí es un acto de amor?, y si lo es, ¿todos los días se ama? Llego a estas interrogantes después de la reflexión acerca de las grandes problemáticas que desafortunadamente la sociedad nos ha hecho saber, las cuales dan lugar en los incontables casos de relatos sobre personas que han experimentado a lo largo de su estancia en este mundo, situaciones complejas de analizar desde el nacimiento y que a pesar de esto logran encontrar un equilibrio entre salud, relaciones, crecimiento personal y bienestar emocional, imponiéndose frente a la adversidad de los retos que se presentan desde el primer instante en este mundo que puede llegar a ser difícil de lidiar.
Sí, hay retos, pero ¿por qué ceder ante ellos?
Hay días buenos, otros que derrumban nuestra realidad y nos orillan a enfrentarnos contra los más duros e impensables retos. Nuestra existencia puede llegar a ser una montaña rusa de emociones, la cual nos hace experimentar desde la más alegre hasta la más devastadora anécdota. Solo queda en nosotros hacer de ella un instante que se pueda recordar con gran satisfacción, nunca dejemos de creer, de crear, de emocionarnos, porque solo así podremos estar un paso más cerca de la felicidad que llega con el simple acto de amar y vivir.
“Los días pasan y a veces creo que todo el mundo conspira contra mí. Caminé y todos me miraban con un enojo poco común, ¿acaso todos pasan las horas experimentando la misma triste realidad? No tengo deseo alguno para levantarme de cama ni de dirigir palabra a nadie porque sé que las expectativas puestas en mí son más altas de las que creo poder cumplir. Mi bajo rendimiento en la escuela y las presiones de mis papás me están ahogando, la chica que me gusta ya no me habla y creo que nunca llegué a causar gran impresión en ella, ¿por qué a veces es tan difícil sentirse con ganas de estar aquí?.”
“Hoy salí a caminar acompañado de mis audífonos luego de haber desayunado. Me di cuenta que el cielo se veía de un azul pocas veces visto, no tenía el gris de las épocas de lluvia, tenía un tono que animaba a tener un día lleno de aventuras, las nubes acompañaban e incluso tengo la impresión de haber observado una con forma de oso. Tuve un buen día en la escuela, hice toda mi tarea y pude demostrarme que soy capaz de entregarle buenas notas a mis papás y disfrutar de lo que aprendí en clases. Salí con mis amigos y platicamos sobre los planes de las próximas vacaciones, estoy ansioso sobre lo que pueda pasar en ese tiempo, pero a pesar de ello tengo un deseo enorme de que esas fechas sean ya.”
Los anteriores son ejemplos que me llevan a decir que amar también es no tener un buen día, incluso es llorar por aquello que no salió bien, por ese cielo gris que nos impidió tomar el sol o por ese examen que nos acomplejó el semestre. Amar lo asociamos a cielos azules y corazones volando, pero nunca a un trayecto de regreso a casa en transporte público después de haber pasado el día pensando en tus problemas en casa. Sin embargo, a mí entender, amar es todo aquello que te hace sentir. Cada cabeza es un mundo y por consecuencia no podemos inferir las circunstancias que se le presentan a una persona y solo pensar que “estará bien”, pero podríamos intentar ver que, a pesar de que el momento actual no sea el ideal, aquello no significa que no amemos el estar presentes, sino que nos encontramos en una perspectiva de la vida que nos une a otros sentimientos igual de elementales.
“Sin saber lo que es la tristeza, no podríamos saber qué es la felicidad.”
Podemos decir que el concepto de lo que es el sentimiento de amor se construye día a día en nosotros. Lo formamos desde que tenemos conciencia e incluso desde que no contamos con ella, desde el día que vimos una película de niños o cuando nuestros padres nos regalaron ese juguete que tanto queríamos, desde el día que probamos nuestra comida favorita o cuando hicimos un viaje en familia, cuando vemos a la persona que con tan solo un gesto nos hace sonreír.
Amar es una construcción de mucho esfuerzo y compromiso con la felicidad propia y de aquellos que nos rodean. Una decisión que tenemos que tomar todos los días y parte desde lo más profundo del ser. En mi opinión es el sentimiento más real y puro que puede formar parte de la vida, aunque ¿quién soy yo para decirles esto?, solo alguien que intenta amar cada instante de su historia.
Creo que tenemos un gran poder para ser felices y hacer feliz a alguien a través del amor, encontrar a alguien que entienda tus sentires e ideas es muy satisfactorio y recomiendo ampliamente esta experiencia. Sin embargo, no dejemos de lado el encontrarnos como personas y saber que nos hace estar en comunión con el acto de estar presentes, partir de ahí para amar un poco más y hacer que alguien más, que se encuentre a nuestro lado, quizás un amigo, tu familia, tu pareja o hasta un desconocido se anime a decir que “el amor es vivir”.
Disfruta el proceso, siente y emociónate, pero nunca dejes de amar, ya que nunca sabemos cuando llegará a su fin esta oportunidad.
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