El niño que olvidó sus alas
Por: Valentina Gómez V
El eco de una vida que ya no se recuerda
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia
Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia
Yo nunca conocí la mala suerte,
tan sólo las malas decisiones,
hasta aquel día fatal que comenzó la muerte…
Los meses se han llenado de terribles visiones.
Desde ese día, desde aquel lejano día,
me es imposible enfrentar esta aterradora travesía.
Los minutos para envejecer son más y más cercanos,
los segundos y los años se escurren de entre mis manos.
Cada respiro cobra sentido,
se vuelve más o menos valioso,
brotando un sentimiento incomprendido,
un sufrimiento que se vuelve silencioso.
A veces el aire no alcanza para respirar,
porque sé que tengo el don y la virtud de fracasar.
Muy pronto mi propia tragedia me va a alcanzar,
pero mis recuerdos, saben que yo sólo quiero escapar.
Aquel día viví un presentimiento,
tuve ganas de quedarme, de volver…
Más no sucedió, pues el futuro no se dejó ver.
Y desde la ventana observo cómo se aleja tal momento.
Sé que ahora debo irme y que debo dejar ir,
no estaré sola, todavía puedo sonreír.
Pero el miedo y frustración no logran desaparecer,
pues aquel viernes trece, fue el día que comencé a crecer.
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