El dorso del ser
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón
Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón
Si las palabras se atraen,
que se unan entre ellas,
¡Y a brillar,
que son dos sílabas!
-Serrat
Pequeños soñadores
Sueñan con ser mucho más,
se divierten juntos,
su vida acaba de comenzar.
Comienzan a entrelazarse,
parece que apostar se les da,
forman un lazo inquebrantable
que la vida no separará.
La osadía persigue a uno,
que dormido se escapará,
el otro sueña despierto,
olvidando hasta respirar.
La gente los ve madurar
pero solo aparentan ser más,
y la vida los vuelve a juntar,
la dupla, el par impar.
Se quieren y se ayudan
su amistad perdura,
el tiempo parece desvanecerse
y vuelven a tentar la suerte.
Se empiezan a fatigar,
les harta oír al otro hablar,
pero no sé pueden separar.
Mientras uno clama la libertad,
el otro juega a matar.
Y así se la viven perdiendo,
jugando al azar y a pecar.
Destinados al fracaso absurdo,
culpando al destino tenaz,
ardiendo de rabia y coraje,
fingiendo esperanza en amar.
De pronto vuelven,
otra vez son solo dos niños
deciden si deben continuar.
Ambos luchan, se esfuerzan,
no lo lograrán,
todos juzgan su meta,
pero nadie los entenderá.
Tan diferentes y únicos,
con una gran carga detrás.
Tan opuestos e iguales,
a dónde irán a parar.
Pequeños soñadores
algún día serán más,
se divierten juntos,
y juntos vivirán.
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas