Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creatividad.
Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creativdad.
Sarai Sánchez Beltrán / Facultad de Estudios Superiores Cuautitlán

La ventana

Número 13 / ABRIL - JUNIO 2024

Este rostro no es insignificante, este rostro me atormenta

Picture of Frida Marina Pérez Romero

Frida Marina Pérez Romero

Escuela Nacional Preparatoria Plantel 7

Ahí estaba otra vez, ese horrible rostro con expresión vacía, viéndome fijamente a través de mi ventana.

Cada noche, cuando voy a cerrar las persianas de mi cuarto, es inevitable ver esa cara tan grotesca. He deseado por años cambiarme a una casa propia, o al menos a otro departamento, pero no tengo los recursos, vivo al día y, además, me he quedado sin amigos y sin marido. No me soporta ni mi madre, dice que estoy loca y que me obsesiono con cosas insignificantes. Este rostro no es insignificante, este rostro me atormenta.

A veces tengo ganas de acercarme a esa figura, me llama la atención que nunca me quita los ojos de encima, cuando esto me pasa, lo que hago es cerrar todo, acostarme y prender el televisor; eso me ayuda a dormir sin pensar en el rostro que a la noche siguiente volverá a aparecer.

Una noche, me harté de que nadie me creyera, así que traté de tomarle una fotografía, pero lo único que aparece en ella es mi reflejo con un celular en la mano. Cuando vuelvo a voltear, el rostro sigue ahí, la expresión es vacía, pero siento que se burla de mí. Me siento desesperada, creo que si lo atrapo podría acabar con todo este tormento, necesito acabar con esto de una vez por todas.

El miedo recorre todo mi cuerpo, pero aun así me acerco, me subo en un banco para estar a la altura de la ventana y poder tomarlo con mayor facilidad. Se me ocurrió cerrar mis ojos y lanzarme hacia él en cuanto abrí la ventana. No atrapé absolutamente nada, más bien, caí desde mi departamento, caí desde el séptimo piso.

Al día siguiente empezó a circular la noticia de mi aparente suicidio.

“Su marido la dejó y se quitó la vida como respuesta”

Ese era el encabezado.

¡No fue un suicidio!, sólo buscaba atrapar a ese horroroso rostro, quería que me dejara en paz, quería acabar con todo… quería demostrar que estaba en lo correcto…

Odio admitirlo, pero supongo que la gente tenía razón, tal vez me había vuelto loca, tal vez me había obsesionado. Si tan solo mi marido me hubiera apoyado más, si no se hubiera cansado de lo nuestro, si siguiera conmigo todo estaría bien, nada de esto hubiera pasado. Desde que me dejó empecé a notar ese rostro triste, se veía tan agotado, tan vacío. 

Ahora que lo pienso, creo que todo este tiempo sólo vi mi reflejo en la ventana.

Más sobre Ventana Interior

El dorso del ser

El dorso del ser

Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas

Leer
El ruido de la humanidad

El ruido de la humanidad

Por: José Eduardo Jiménez Maciel
Amar en el fin del mundo

Leer
Amanda

Amanda

Por: Juan Manuel Vassallo Vega
Amor, designios, averno

Leer
La carga de ser perfecta

La carga de ser perfecta

Por: Teresa Orozco Barrera
El peso de la autoexigencia

Leer
Poema sin fin

Poema sin fin

Por: José Uriel Hernández Sánchez
Una ruptura leída entre versos y mentiras

Leer
Cenizas de un amor

Cenizas de un amor

Por: Esther Sosa Yáñez
Le lloré tu engaño a los huizaches

Leer

Deja tus comentarios sobre el artículo

La ventana

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

five + 20 =