Lo que quedó de mí
Por: Quetzalli Torres Hernández
Preguntas desde una tristeza profunda e ira irracional
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
En silencio…
Conozco un cielo callado.
Lo que antes era consuelo
de a poco se convirtió en agua
de a poco inundó los días que, se supone,
están llenos de sentido.
Todo se volvió pesado.
Sobre mis hombros se posa el cielo hecho lodo.
Lo acompañan:
las miradas,
las palabras,
sobre todo
los hechos del noticiero.
Ya no tengo 10…
ahora sé
que el diario matutino
responde con mudez por quienes ostentan el poder.
Al amanecer
el cielo pinta horizontes violentos: balas plagadas de normalidad,
Al medio día
se observan pilas de cuerpos amoratados
Al atardecer
los horizontes se pintan de omisión y escombros sangrientos.
Cada día
el cielo que debería dar paz,
se vuelve afonía que golpea con firmeza:
me entorpece,
me paraliza;
araña mis ojos,
mis manos,
mi juicio
y actos.
La mudez me encarna…
y hace de mí
racimos de crueldad.
Lo he notado: indiferencia disfrazada de bienestar.
Pero ¿qué hay de ti?
¿Los racimos ya vistieron la supuesta humanidad que hay en ti?
Porque vienes a mí
y me preguntas cómo construir la paz…
Solo pienso:
¿Cómo construir la paz en un mundo donde el cielo callado se hunde?
¿Sobre qué cimientos,
si las palabras y las miradas están podridas de peso?
¿Con qué materiales,
si nuestras manos están arañadas por la afonía encarnada?
¿Con qué moral,
si nosotros mismos, la mudez nos ha hecho racimos de crueldad?
Si no te quedó claro:
puedes preguntarme, pero no te quedes ahí
mírate y egresa la pregunta a ti
y después hablamos
para ver cómo construir la paz.
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