El dorso del ser
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza
Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza
El día que te vi,
creo que solo mi corazón latió.
Tanto ruido alrededor,
y aun así, podía escucharlo.
Aunque siempre pensaba en verte,
no esperaba que el sueño despertara,
y se cumpliera en ese día de suerte.
¿Suerte?
Sentí tu mirada,
y nuestro hilo rojo se tensó,
nos unió por un instante.
Nos reconocimos, sí,
pero no éramos nosotros,
como los extraños que más se conocen.
Había una ella,
alguien que no era yo.
Ella está contigo,
como solía estar yo.
¿Me viste?
¿Sentiste un hueco en el corazón?
O quizá en tu mirada
ya no quedaba rastro de mí.
El tiempo vivió en ti,
y en tu corazón se abrió un camino distinto.
En el mío, nada cambió:
sigues siendo el mismo,
mi mismo.
Hasta que entendí
que en el tuyo…
ya no había lugar para mí.
Soñaba con estar juntos.
Un sueño imposible.
Un sueño… olvidado.
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
2 Responses
Que increíble poema , es valioso saber que en la juventud prevalece el talento por las artes
Me encantó ✨🥺