El dorso del ser
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza
Facultad de Estudios Superiores (FES) Zaragoza
Amar para vivir o vivir para amar.
¿Cuál es la respuesta? Si entrelazados van.
Me enamoré de la vida cuando decidí dejar de vivirla.
Comencé a vivir cuando amé las caídas sufridas.
Cuando pierdes al amor, sientes que sin vida te quedas.
Buscas las respuestas en un cielo sin estrellas.
Pero si dejas de vivir, el amor desaparece sin dejar huellas.
Te hundes tan profundo que hasta las esperanzas restan.
La vida también es bailar en la tormenta.
Sentir el dolor que a tu corazón quema.
Llorar porque todo sale mal y no hallas la respuesta.
Sentir que ya no puedes más, aunque tú sí quieras.
Mientras que el amor explica las sonrisas más bellas.
Todas esas que te abrazan y te llenan de paciencia.
El amor es fuerte y despiadado, pero te ofrece un abrazo
cuando crees no necesitarlo.
Juntos bailan en tu alma al compás de la luna.
Deseando que los aceptes sin temor a la locura.
Acepta la magia y la ternura. Una plática que te susurre
los secretos del alma pura.
Al final de todo, ¿qué es la vida sin amor?
Un eco vacío, un beso sin sabor.
Un lienzo sin color.
Un suspiro perdido, un camino sin fulgor.
La esencia perdida, la melodía sin ardor.
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Una respuesta
Amo la la delicada y real manera de éste poema. Espero que puedas seguir escribiendo, tienes mucho talento.