El dorso del ser
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Escuela Nacional Preparatoria Plantel 1
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Cada mañana me despierto imaginando tu bello mirar
contando cada segundo para poder ver tu incesante brillo,
tan dulce como mieles de un manjar y
esperando tu sonrisa tan reluciente como el amanecer.
Cada corazón tiene una dosis perfecta
y la del mío sería tu querer.
Tal vez está dulce fantasía no sea correcta,
pero cada luna se hace más fuerte
con tanto ímpetu como el fuego.
Te convertiste en el amuleto de la suerte
este amor es tan inocente como ciego
que, por ti, apagaría el sol.
Pero solo puedo darte estas rimas,
tan simples como los pétalos de un girasol,
aunque con toda la pureza de perlas marinas.
Quien sabe si yo seré la dosis que tu corazón quiera.
Sin embargo, mi dosis eres tú.
Mi bella y dulce primavera
a la que cada día amo con más inquietud.
Podría dedicarte cada palabra del mundo
más nunca serían suficientes.
Eres mi más dulce obsesión,
eres la dosis que necesita mi corazón.
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Una respuesta
Muy bello lleno de sentimiento y pasión