Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creatividad.
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Evelyn Vanessa Arevalo Angulo / Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Oriente

Cuando se levanta el telón

Número 21 / ABRIL - JUNIO 2025

Primera llamada

Picture of Jacob González Garcés

Jacob González Garcés

Facultad de Ciencias Políticas y Sociales

Esta historia comienza en mi despacho, degustando un cigarrillo y un amargo café alrededor de las cinco de la tarde y como única compañía el sonido de la lluvia chocando contra la ventana. Este murmullo fue interrumpido por el teléfono, lo que me hizo saltar de mi asiento, desde que me había retirado hace dos años no escuchaba ese ruido. Contesté apresuradamente. Mi sorpresa fue grande cuando escuché la voz de un viejo amigo al otro lado de la línea pidiéndome ayuda, porque, tras llegar a su departamento después de un largo día de trabajo, encontró el cadáver de una joven. Yo era su única opción, si acudía a la policía se convertiría en el principal sospechoso.

Entonces decidí salir del retiro. Guardé mis cosas, subí a mi auto y manejé a la dirección que mi amigo me había indicado. Llegué a un conjunto de departamentos a las siete de la noche. Al entrar, subí las escaleras hasta el departamento, golpeé suavemente la puerta, posteriormente mi amigo abrió la puerta lentamente, percatándose de que nadie más viera y luego me permitió pasar. Dentro, a mitad de la sala yacía el cuerpo con una nota que decía: “Sit cortinam oriri” y un reloj con una dirección grabada al reverso. Sin más opciones, regresé a mi auto y me dirigí a la dirección. Llegué a las nueve de la noche a lo que parecía ser un supermercado abandonado. Con mi revólver rompí el vidrio de la puerta. En el instante en que puse un pie dentro, un par de luces se encendieron, cada una iluminaba un estante con algún objeto de mis últimos casos como detective antes de mi retiro. Los revisé y cada uno tenía un número escrito con sangre. Detrás del último estante había una puerta que pedía una contraseña bastante obvia. Dentro de la habitación solamente había una cinta de video y un reproductor. Reproduje la cinta y era la grabación de una cámara de seguridad que delataba al culpable que dejó el cuerpo de la mujer en el departamento. Regresé con mi amigo en la madrugada y después a la comisaría con la cinta.

Decidí regresar a mi despacho a escribir un informe sobre el caso, pero mientras conducía en el automóvil varias preguntas inundaron mi cabeza: ¿tan fácil?, ¿cómo sabe de mis casos?, ¿quién se delataría? Mis dudas solo se detuvieron en el momento que llegué al edificio de mi despacho. Mientras subía las escaleras escuché movimientos que me hicieron levantar mi revólver. Pateé la puerta, la luz del amanecer se filtró y me deslumbró. Lo único que pude percibir fue un par de siluetas que saltaron por la ventana. Todos mis archivos fueron robados, lo único que había era una nota: “Gratias tibi ago, magnum spectaculum praebuisti, sed hoc tantum primum actum erat”. Cerré el caso del asesinato, pero comenzó uno nuevo, uno más oscuro.

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