El dorso del ser
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Canto que ha sido valiente,
Bravo, capaz.
Canto manifiesto ante candados, mentir a la verdad.
Sonidos grises, tardes opio, mañanas ocres.
Ruidos, matices, más allá de un olvido.
Todo se precipita en el palpitar, en tictac, escalofrío de la noche.
Cuerdas afinadas, abismo, orquesta muda.
Nos duele sabernos al despertar y solo probarnos de madrugada, en compañía de una voz
ajena, extraña pero familiar. Al ritmo de algo que se disipa en cuerpos amorfos, sombras
misantropas, aniquilación de huesos.
Callados en labios, en gocé y roces cada vez más violentos, tocar el piso, la horca, el cielo,
bajar a los infiernos, escapar del diablo, anunciar una muerte de piernas desfallecidas en un
sillón maloliente.
En éxtasis, oasis de sensaciones, se acaba la fiesta, la tertulia demoníaca.
Todo regresa a su sitio, el lugar vacío, las muecas tristes, el cansancio de sentires,
enamorarnos de extraños. Ensueño roto.
Seguir con una vida que solo tiene sentido por fracciones de segundo. Para volver de nuevo
ante la noche, revivir todo, como si fuésemos ajenos al morir en el sonido.
Por: Astrid Guadalupe Tufiño Gonzalez
Eres la razón por la que todavía nombro las cosas