Lucha por tus sueños
Por: Regina Carrillo
Creérsela es un acto de amor
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
1
Nos dijimos tanto te amo que ya no.
Ya no quedan más te amo por decir, los agotamos todos.
No quedan más besos escondidos
no quedan más manos entrelazadas
no quedan más sueños profundos
no quedan más anhelos
no quedan.
Cada acción, se realizó
se agotó el amor,
y ahora el silencio nos inunda.
En realidad sabes perfecto cuánto te amo, cuánto hemos pasado, cuánto hiciste y destruimos, no hay nada que yo pueda inventar, o tú olvidar. Sabes las mentiras perdidas y las verdades susurradas. El entendimiento se nos cortó porque ahora sabes que no regresaré y ya no te duele.
2
Hay una serie de cosas que dejé de querer al quererte a ti.
Te quiero con la base de mi ser, desde lo profundo hasta la piel, te quiero que ya no quiero quitarte el miedo, te quiero tanto que ya no espero borrar tus inseguridades, te quiero tanto que no quiero me creas cuando te digo que no te lastimaré, porque dentro de tu miedo, tienes razón: te lastimaré, tendrás inseguridades, te frenará el miedo… pero nunca jamás dejaré de quererte, de abrazar cada lágrima tuya. Eso eres, con todo y cicatrices te quiero, aunque ahora ya no quiero salvarte, solo espero un día poder amarte.
3
El alma se enamora de reflejos similares, fantasías, ilusiones que tal vez un día se cumplan, pero no de verdades. La verdad asusta e intimida conocer rostros reales, con miedos propios y vidas imperfectas.
4
Cada uno tiene amores distintos, cariños de diferentes colores, “te quiero” con significados individuales. Estoy hecha de varias pieles, en cada te quiero un adiós me espera y se ha vuelto costumbre que cada que mi corazón se agrieta, el resto de heridas abren: ya no hay espacio para una más pero sé que de igual forma, vendrán muchas más… más grietas, más heridas, hasta que mi corazón se quiebre por completo.
Eso hace que ame, que ame mi corazón y los colores que tiene, la sangre que derrama, las grietas que carga. Con todo lo amo, el dolor es lo único que me hace sentir la vida.
5
Pensando en escribirte algo lindo una rosa roja nació en mi frente, una más del lado izquierdo de mi pecho, otra en mi ombligo, al lado del lirio que tenía, unas más desde la planta de mis pies, una en cada dedo de la mano, otras cuantas que me llenan el cabello, algunas pequeñas que brotan en mi espalda. Una tras otra, me fui llenando de rosas, rosas rojas que sangran tu nombre. Ahora, por fin logré llenarme de ti, por fin te vi, ahora sí entendí todo lo que siento por ti, arranqué algunas flores de mis manos para escribirte, las regué y guardé en un florero. Ahora te las entrego, te entrego un pedazo de mí, lleno de ti, como el resto.
Por: Areli Rodríguez
Un recuerdo dorado venda mis ojos
Por: Nicole Rios Osborn
¿Por qué estamos tan cómodos en el incendio?