En ausencia de…
Por Alexis Boleaga
¿Qué vida puede vivirse así?
Facultad de Filosofía y Letras
Facultad de Filosofía y Letras
Primero seleccione una buena pieza de cualquier material. Tenga en cuenta que, entre más parecido sea a la forma final, nos ahorraremos mucho trabajo, pero menos injerencia tendremos sobre ella; será una más entre cientos. Entre más ajena sea a nuestros propósitos, más la podremos moldear a nuestro gusto, imagen y semejanza. Después, vaya dándole forma a todos y cada uno de los apéndices que constituyen a un ser con tal categoría: la cabeza, el torso, los pies. Labre detalladamente los orificios con sus respectivos conductos, pues de ellos dependerá el canto de nuestra criatura.
Sea gentil, pero firme con cada paso. Está fabricando una extensión de su cuerpo, o mejor dicho, se está fabricando a usted mismo, pero al mismo tiempo no lo será. Por otro lado, será la ilusión más tangible, el sueño más vívido, la alucinación más real jamás concebida en su cerebro. Una vez terminado, trátelo como a usted le gustaría ser tratado o, para el caso, como trataría a su respectivo prójimo. Recuerde que es la encarnación de sus sueños y será más bella cuanto más esmero haya depositado en su creación.
¿Ya acabó? Contemple, pues, su obra. Si es primerizo, quizá le parezca burda, más tosca de lo esperado. ¿Es su primera vez soñando? No lo creo, pero no se preocupe. Estas cosas oníricas requieren cantidades industriales de experiencia y valor. Una vez repuesto de la impresión, llegó el tiempo de darle el divino soplo de la vida. Antes retire el polvo sobrante, no queremos tosecillas inesperadas. A la cuenta de tres debe dar una suave exhalación. Una, dos, tres.
Pocos son los que consiguen el tan ansiado melodioso canto al primer intento. Si usted es de esos afortunados, felicidades, ha logrado domar a la canora criatura. Si solo consiguió sacarle graznidos, siseos o gorgoteos, he de darle una advertencia: los seres del clado al cual pertenece su creación aprenden por imitación. Respirarán al unísono con usted, exhalarán de forma idéntica, cantarán igual. Por ello, primero debe asegurarse de haber aprobado satisfactoriamente el curso Estiramiento Pulmonar y Diafragmático I; de lo contrario, haga el correspondiente examen de recuperación.
Si ya es indudable que tiene amplio dominio de sus facultades pulmonares, pero continúa sin conseguir sonidos claros, entonces usted requiere domar a su creación, domarse a sí mismo o como quiera interpretarlo. Para solucionarlo deben pararse ambos frente a un espejo y coordinar su respiración. En el momento en que sienta los silbidos de los huesos, el murmullo de árboles milenarios, el canto de dos pétreos gigantes, los sonidos de un banquete, las palabras misteriosas de los sabios, sabrá que va por buen camino.
Ahora tiene libertad de decidir si comprar o no solfeos o fracs. Hágame el favor de ir a molestar a Schumann y, si le sobra tiempo, salude de mi parte al mesié Bras.
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