Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
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Este mes de junio, un atractivo imperdible para todo cinéfilo en C.U. es darse una vuelta a las distintas funciones que ofrece el Festival Internacional de Cine de la UNAM (FICUNAM) que estarán disponibles hasta el 20 de junio.
En un sábado caluroso decidí aventurarme a presenciar uno de los interesantes títulos de la cartelera, cuya función se dio cita en el Pabellón de la Biodiversidad. “La Selva Oscura”, dirigida en este mismo año por Lucía Malandro y Daniel Saucedo, a mi juicio fue un título que prometía mucho y decidí que sería la primera función a la que asistiría.
A la una de la tarde y con un buen desayuno en el estómago, pasé las puertas de este recinto y dejé mi mochila en los lockers ubicados en la entrada, ya que que no dejan pasar con mochilas ni bebidas o alimentos. Caminé al lado de un gran esqueleto de ballena y subí unas escaleras en forma de caracol, hasta llegar al segundo piso en donde está ubicada la sala multimedia.
Dieron apertura y nos pasaron a una gran sala oscura, donde se puede elegir entre sentarse en el piso o en los asientos parecidos a escaleras. Es realmente cómodo porque todo está cubierto con terciopelo. Además, hay un ventilador dentro del lugar que brinda un ambiente muy fresco.
La película comenzó con un soundtrack que deja los pelos de punta e imágenes de la selva en distintos filtros de variados colores, dándole un toque tenebroso. Se proyectaron grabaciones antiguas de 1987, tomadas por cubanos; imágenes en blanco y negro en cámara lenta; gente formada en filas con rostros pálidos; militares marchando con su comandante; y una conmemoración a los caídos en la guerra de Angola en medio de un ambiente de ritual espiritista milenario.
No hubo diálogos ni guiones, en cambio, los directores nos brindaron imágenes puras y vivas. Acto seguido se suscitaron imágenes sin contexto que bombardearon los sentidos, como extraídas de cámaras de vigilancia. No sabes si es una cárcel, una fábrica o un campo de concentración.
Las escenas en un estado de penumbra jugaban con los sonidos, haciendo que danzaran una y otras al unísono, brindando un momento de tensión y extrañeza. Pasó el tiempo y el filme terminó. Saliendo me pude encontrar con una actividad de experiencia inmersiva de realidad virtual llamada “Flotando con espíritus”. Solo recuerda que si quieres disfrutar de esta, debes registrarte antes de la visita en su página ficunam.unam.mx.
Finalmente, sin duda alguna, visitar el FICUNAM es una experiencia cinéfila digna de vivirse. Este evento anual promueve la exploración de nuevas tendencias fílmicas y la reflexión sobre el impacto del cine en nuestra sociedad mexicana, exponiendo obras de cineastas amateurs y con trayectoria.
Les invito ampliamente a asistir a alguna de las muchas funciones que se llevan a cabo en diferentes puntos de Ciudad Universitaria. Lo único que se tiene que hacer es revisar la cartelera en la página oficial.
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