Una danza con la muerte
Por: Alexis Boleaga
Tres gatos, una ausencia y muchas preguntas
acultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán
Dime ¿Cómo no te sientes vulnerable?
¿A veces perdemos por miedo a perder?
Construyes el vacío de estar presente
y te preguntas ¿por qué el principio
termina en el camino indeseable?
¿y abrazas todavía su juicio?
En un lugar menos sobrio, la gente comienza a vacilar. El encuentro de tu sensibilidad es altivo, viaja a una distancia corta, pero sigues a la defensiva de lo expectante.
Las ideas son excesos,
tan amargas que perduran
a través de pequeños recordatorios.
¡Qué absurdo es el apego!
te hace gastar otro sorbo de aire fresco.
¿Rebasaste los bordes del paraje? o ¿fuiste una causa disfrazada e integrada?
Sumas en vez de restar para definir que esta es tu motivación más asidua.
¿Qué lo hace diferente?
Faltan excusas.
Reduces tus facetas acomplejadas,
asumes la contemplación de las ideas,
las crees tan ciertas, y también las reduces, porque no buscaste otro motivo que sea contradictorio a lo que te muestran.
Lo que hayas hecho, imbrica lo ostensible.
Las personas saben que no quieren,
pero devienen como anonimatos cuando se cruzan con vidas ajenas por capricho, un montaje embelesado.
No hay peor escenario mientras no sea el transporte de vuelta, donde no hay bienvenida, aquí, siendo fiel a ti.
Por: Thabata Ailin León Osorio
¿por qué nos cuesta tanto sentir compasión por nosotros mismos?