Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creatividad.
Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creativdad.
Liz Belinda Rodríguez Huitrón / Escuela Nacional Preparatoria Plantel 2

Esperar el tren

Número 22 / JULIO - SEPTIEMBRE 2026

Entre poemas y rieles, versos desde la periferia

Picture of Diego Yael Hernández Rodríguez

Diego Yael Hernández Rodríguez

Facultad de Ciencias

I

Sean dos horas o la vida entera.

Yo te espero, tren de mi Cuautitlán.

Yo aguardo mientras pienso en mi poema:

“Algún día sé que pronto vendrás,

¡no te apures! ni aunque la estancia duela,

¡no olvides tanta gente que en ti va! 

Todos llegan. Por poco o casi apenas.”

 

¡Vaya ruego voy pidiendo en mi afán!

Ojalá y no escuches mis propias letras,

pues me daña la espera colosal.

“Cuando entre, ¡muéstrame tu forma escueta!

Úneme a otro tipo de soledad,

que de lejos el ajeno me quiebra,

y estando cerca, no lo puedo odiar.”

 

—Esa última parte creo que no rimó—.

—Está bien, seré honesto. Sería mejor—.

 

II

“Oh, tren destino de mi lontananza,

en otra vía me quiero perder.

¿Y qué si un día me curas el alma?

Como cuando iba dormido una vez, 

soñé chaneques y una tierra de hadas. 

¡Cuántos paisajes bellos puede haber!

Para quedarme en la ruta más brava,

pues vivo el mundo de los nunca fue.”

 

¡Qué ironía! Insomnio, hazme compañía.

Que yo escribo mientras nadie lo sabe,

que pierdo estribos entre alegorías.

¡Y qué afable!, el andén me adentra en trance.

Sean más horas o la vida entera,

si es que en algún punto a alguien le bastó. 

¡Cómo es sanar ahogado en tristezas!

Donde ser alegre atenta el reloj.

 

“Quizá alejarme de una vida humana

será lo mejor que jamás podré,

no busco en otros denotar mi marca,

busco poder viajar feliz en tren.

Y si la espera me resulta larga,

quiero perderme sin sufrir la sed.

Yo soy viajero que con ver aguanta,

pero no sé si valga estar de pie.”

 

—Pasó algo, ¿algo pasó?—.

—Empezaré de nuevo—.

 

III

“¡Qué más quisiera, no hubiera problema!

Que fuera distinto aquí como allá,

derrocho en la espera y nada me queda,

tanto en mi hogar como en Coyoacán.” 

 

IV

 

“Tren, has llegado a la luz del andén”.

Frenas e inmediato desangras gente;

todos bajan, más colmados de estrés,

que por estar aquí sentir placeres.

“¡Si supieras cuánto te quise ver! 

¡Si tan solo existiesen los chaneques!”

 

Subo, destino de mi lontananza.

“Ojalá y nadie note mi disfraz”,

vengo del hombre que al poema no ama,

vengo igual que tú, mala calidad,

“que al sentarme se me ven las puntadas.

Me delatará el camino, algo habrá.”

 

—Algo habrá, algo habrá—.

Más sobre Ventana Interior

La piel que siente al mundo

La piel que siente al mundo

Por: Mukuro Magen
¿Quién me enseñó a ocultar a Dios?

Leer
Reflejo

Reflejo

Por: Juan Francisco Palma Hernández
Los fantasmas de la nostalgia viajan en transporte público

Leer
Muerte anunciada

Muerte anunciada

Por: Laura Xareni Mercado López
El vagón avanza y el recuerdo desaparece

Leer
Criterio marcial

Criterio marcial

Por: Leonardo León Velázquez
Una voz contra el olvido

Leer
Cualquier día, cualquier lugar

Cualquier día, cualquier lugar

Por: Omar Hernández Beltrán
Un segundo hogar

Leer
Los mitólogos

Los mitólogos

Por: Malejandro Nothus
Nosotros los autómatas debemos cuidarnos de la lluvia

Leer

Deja tus comentarios sobre el artículo

Esperar el tren

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

14 − 4 =