La piel que siente al mundo
Por: Mukuro Magen
¿Quién me enseñó a ocultar a Dios?
Facultad de Estudios Superiores Aragón
Facultad de Estudios Superiores Aragón
He de venir, hermanos, bañado en los tibios barcos de occidente, naufragando la fétida tinta de las roldanas, donde un juicio perverso nace tomando sus voluntades.
He de venir, familia, con un grave suspiro de religión, aconsejando países ecuánimes en la pena, dando brotes del mundo mágico equilibrados en la razón.
He de venir, vecinos, con la herencia del clérigo ensimismada, sin ninguna lírica que retoque la policroma del vencedor, alabando cantos inmortales, uno a uno en mis manos, el tiempo envejece.
He de venir, inquisidores, con una hoguera mediocre y romantizada, para escuchar a su fiel escudero, dando mis austeras bendiciones a la sublimación del ser.
He de venir, poetas, con resentimientos al amor y al verso, si es que mi muerte encaja multitud de oraciones.
¡Que la suerte salvaguarde mi cadáver en el desprecio de la belleza!
He de venir, apologistas, ofreciendo rebeliones impuras, ¡qué más da acusaciones paganas y encuentros artificiales! Un pontífice fue enviado para depurar mis atribulaciones.
He de venir, soldados, con las saetas derretidas a mi persecución, sin registros de nuestra magnificencia, no importa si llega el ocaso del mundo antiguo cual historia infernal, hay generaciones dilatadas y sórdidas en busca de la bondad.