La piel que siente al mundo
Por: Mukuro Magen
¿Quién me enseñó a ocultar a Dios?
Facultad de Ciencias
Facultad de Ciencias
I
Sean dos horas o la vida entera.
Yo te espero, tren de mi Cuautitlán.
Yo aguardo mientras pienso en mi poema:
“Algún día sé que pronto vendrás,
¡no te apures! ni aunque la estancia duela,
¡no olvides tanta gente que en ti va!
Todos llegan. Por poco o casi apenas.”
¡Vaya ruego voy pidiendo en mi afán!
Ojalá y no escuches mis propias letras,
pues me daña la espera colosal.
“Cuando entre, ¡muéstrame tu forma escueta!
Úneme a otro tipo de soledad,
que de lejos el ajeno me quiebra,
y estando cerca, no lo puedo odiar.”
—Esa última parte creo que no rimó—.
—Está bien, seré honesto. Sería mejor—.
II
“Oh, tren destino de mi lontananza,
en otra vía me quiero perder.
¿Y qué si un día me curas el alma?
Como cuando iba dormido una vez,
soñé chaneques y una tierra de hadas.
¡Cuántos paisajes bellos puede haber!
Para quedarme en la ruta más brava,
pues vivo el mundo de los nunca fue.”
¡Qué ironía! Insomnio, hazme compañía.
Que yo escribo mientras nadie lo sabe,
que pierdo estribos entre alegorías.
¡Y qué afable!, el andén me adentra en trance.
Sean más horas o la vida entera,
si es que en algún punto a alguien le bastó.
¡Cómo es sanar ahogado en tristezas!
Donde ser alegre atenta el reloj.
“Quizá alejarme de una vida humana
será lo mejor que jamás podré,
no busco en otros denotar mi marca,
busco poder viajar feliz en tren.
Y si la espera me resulta larga,
quiero perderme sin sufrir la sed.
Yo soy viajero que con ver aguanta,
pero no sé si valga estar de pie.”
—Pasó algo, ¿algo pasó?—.
—Empezaré de nuevo—.
III
“¡Qué más quisiera, no hubiera problema!
Que fuera distinto aquí como allá,
derrocho en la espera y nada me queda,
tanto en mi hogar como en Coyoacán.”
IV
“Tren, has llegado a la luz del andén”.
Frenas e inmediato desangras gente;
todos bajan, más colmados de estrés,
que por estar aquí sentir placeres.
“¡Si supieras cuánto te quise ver!
¡Si tan solo existiesen los chaneques!”
Subo, destino de mi lontananza.
“Ojalá y nadie note mi disfraz”,
vengo del hombre que al poema no ama,
vengo igual que tú, mala calidad,
“que al sentarme se me ven las puntadas.
Me delatará el camino, algo habrá.”
—Algo habrá, algo habrá—.