Universidad y democracia
Por: María Guadalupe Romero Hernández
Sin escucha no hay sentido. Sin participación no hay cambio
Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón
Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón
El aire huele festivo, a cera derretida y cempasúchil. El pasillo de la entrada de Bosques de África de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Aragón, normalmente gris y anónimo, se transforma en un corredor de colores. A cada paso, el resplandor de una vela titila sobre el rostro de los vivos, mientras las flores anuncian el regreso de los que ya no están.
La luz artificial del domo y los foquitos de navidad improvisados apenas alcanzan para contener la oscuridad. Y sin embargo, la penumbra no asusta; al contrario, protege. En la FES Aragón, las noches previas al Día de Muertos son noches de compañía, en las que los vivos se sientan a compartir el pan con los ausentes y a recordar sin tristeza.
Entre las flores y las velas, hay también un rincón de memoria cercana. En la ofrenda se colocaron las fotos de Bere, Miguel y Ana Daniela, compañeras que partieron demasiado pronto, cuando la vida apenas les abría sus caminos. Su recuerdo, como el de todos los que hemos perdido, florece entre veladoras encendidas, en ese intento colectivo por mantenerlos aquí, al menos por algunas noches más. Recordarlos es también cuidarnos, afirmar que seguimos siendo una comunidad, incluso en el duelo.
No es el panteón ni la casa familiar, sino el pasillo de la entrada, donde la tradición se mezcla con la cotidianidad. Lo sagrado y lo común se funden: las luces blancas del techo se cruzan con el anaranjado de las flores; el cemento sirve de altar.
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