BOLETÍN DE PRENSA

Tercera jornada del Coloquio Internacional ¿Benditas o malditas redes sociales? Retos, regulaciones y alternativas para la democracia sociodigital

EL ENCUENTRO GLOBAL SE LLEVA CABO DESDE EL 23 Y HASTA EL 26 DE AGOSTO, DE 10:00 A 15:00 HORAS CADA DÍA, A TRAVÉS DE LAS REDES SOCIALES DEL PUEDJS-UNAM

 
  • En el tercer día de actividades la conferencia magistral estuvo a cargo de Renata Ávila Pinto, abogada internacional en derechos humanos que ha defendido publicaciones digitales y alertadores por más de una década, incluyendo a Julian Assange y Wikileaks.
  • “EU presume ser el país que respeta más la libertad de prensa, que nunca censura, que condena a los dictadores y aplaude la libertad de internet, pero eso es una total mentira”: Renata Ávila Pinto
  • “No podemos divorciar hoy internet de los medios de pago”: Renata Ávila Pinto
  • El coloquio –organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS-UNAM), a través del laboratorio digital Tlatelolco LAB– es gratuito, abierto al público en general y se otorgará constancia de participación a quienes asistan a 80% de las sesiones virtuales. Hasta hoy se han registrado 1,028 personas de diversas partes del mundo.
  • La intervención de Renata Ávila Pinto puede verse íntegramente en: https://www.youtube.com/watch?v=2Xuhrr7M2KM
  • Las transmisiones del Coloquio internacional ¿Benditas o malditas redes sociales? retos, regulaciones y alternativas para la democracia sociodigital podrán seguirse en: https://www.youtube.com/channel/UCMbuXgIp47r0rFCaq_D0Rjg

Se considera que con la estructura duopólica conformada por iPhone y Android todos tenemos posibilidades, pero es una mentira”
La invención del iPhone en 2007 “marcó un giro profundo en la arquitectura de cómo nos comunicamos, con qué nos conectamos y ha ejercido una gran influencia en todo lo que hacemos. Fue un paso de web a móvil, de un sistema distribuido de poder en la web al proceso de aceptar todos los términos con un clic e instalar una nueva aplicación en nuestro dispositivo”.
Así lo expresó la abogada guatemalteca Renata Ávila Pinto en su conferencia magistral “Hacia una ruta para la independencia digital”, que protagonizó el tercer día de actividades del Coloquio internacional ¿Benditas o malditas redes sociales? retos, regulaciones y alternativas para la democracia sociodigital.
Sin embargo, la integrante del Centro de Inteligencia Artificial en las Personas, de la Universidad Stanford, aclaró: “Se considera que con esta estructura duopólica conformada por iPhone y Android todos tenemos posibilidades, pero es una mentira, porque hace 14 años ese ‘todos’ era apenas el cinco por ciento de la población mundial, conformada por élites, y no necesariamente en términos monetarios, sino por su acceso a la riqueza más grande: ‘el acceso al conocimiento’, los universitarios incluidos”.
Este tipo de élites, detalló la también integrante de la plataforma de expertos digitales The Polylateral Association, estaban sentando las bases hacia una autonomía digital previo a 2007: “Pero llegó Steve Jobs y tomó decisiones no de diseño digital, sino completamente políticas: de exclusión. Entonces nos movimos de un internet ‘para todos’ hacia la determinación de Jobs, que implica: ‘internet no es para todos, es sólo para quien yo quiera’. Así, transitamos de un sistema abierto –que permitía publicar un libro, abrir un blog o fundar un negocio– a algo súper cerrado y centrado en la monetización que representan actualmente los teléfonos móviles inteligentes”.
Hoy, enfatizó la cofundadora de Progressive International, “no cualquiera puede hacer algo sin la mediación de iPhone/Android. Es imposible. El problema es que esta circunstancia se nos olvida. Puede hablarse de independencia y de soberanía, pero las apps de todos los gobiernos del mundo, menos China, están instaladas en el sistema operativo de este duopolio, regido por la jurisdicción de Estados Unidos. Ahí termina su independencia”.
Luego, recordó el caso Wikileaks, pues ella formó parte de la defensa legal de Julian Assange: “En 2010, lo que pasó fue un primer sorbo de la realidad que vivimos hoy. Y es un vínculo que mucha gente se olvida de conectar: cómo la dependencia digital conecta con el mundo financiero y con el sistema internacional de pagos electrónicos”.
Lo que ocurrió hace once años con Wikileaks y Assange, enfatizó, “fue una cuestión extremadamente política. Hay que recordar cómo EU presume que es el país que respeta más la libertad de prensa, que nunca censura, que condena a los dictadores y aplaude la libertad de internet, pero eso es una total mentira”.
Durante la defensa legal de Assange, “lo que ocurrió fue increíble”: el equipo legal “se preparó para lo peor”, ya que estaba “por exponer toda la realidad, por ejemplo, de lo que generó todo el actual desbarajuste de Afganistán, o bien todos los desórdenes en muchas partes del mundo, como corrupción o la desgobernanza que el sistema diplomático de EU ha infligido en el mundo”.
Así, pensaron en el peor escenario: “En aquella sala había periodistas de todo el mundo. ¿Qué iba a pasar, cómo apagarían esa información? Esperábamos una redada o una bomba lacrimógena, pero lo que pasó no fue violento, aunque sí brutal. Primero trataron de atacar la infraestructura. Casi todo lo que vemos online está hospedado en EU, así que es vulnerable ante esa jurisdicción”.
De esta manera, los sitios ya no hospedaron ese contenido, pues decidieron terminar los contratos de dirección de dominio. “Es decir, las infraestructuras digitales dependen tanto del sector privado de EU, que están vulnerables de decisiones políticas. Fue un trago amargo, porque empezaron a cancelar todo y la página www.wikileaks.org ya no era accesible por ningún medio”.
Lo segundo, relató, “es que en los buscadores, que siempre muestran las primeras cinco o seis opciones más populares, mandaron a Wikileaks hasta abajo, lo enterraron en la irrelevancia, que es una forma básicamente de censura”.
El tercer aspecto fue “fascinante”, porque “se piensa que el capitalismo permite a la gente hacer lo que quiera con su dinero, como comprar armas, hacer donaciones o pagar lo que sea, pero también eso es una mentira totalmente expuesta en 2010, porque Visa, Paypal y Mastercard dejaron de permitir donaciones a Wikileaks”.
Entonces, “toda la narrativa basada en la idea ‘puedes comprar lo que quieras con tu tarjeta’ de crédito resultó falsa. Y eso afecta a todo el mundo, pues la infraestructura financiera es totalmente dependiente de Estados Unidos”.
Así que “no podemos divorciar internet hoy de los medios de pago. Las lecciones fueron: no existe independencia digital sin independencia de infraestructura, sin transparencia algorítmica y sin autonomía financiera. Wikileaks fue un caso muy interesante y extremo, pero pasó completamente inadvertido para todos aquellos que dicen trabajar para la libertad de información”.

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