BOLETÍN DE PRENSA

Segunda jornada del Coloquio Internacional ¿Benditas o malditas redes sociales? Retos, regulaciones y alternativas para la democracia sociodigital

EL ENCUENTRO GLOBAL SE LLEVA CABO DESDE EL 23 Y HASTA EL 26 DE AGOSTO, DE 10:00 A 15:00 HORAS CADA DÍA, A TRAVÉS DE LAS REDES SOCIALES DEL PUEDJS-UNAM

 
  • En el segundo día de actividades las conferencias magistrales estuvieron a cargo de Clara Luz Álvarez, investigadora de la Universidad Panamericana, y de Armando Casas, cineasta y Director de Canal 22.
  • “Las democracias se construyen en la deliberación, donde se escucha al otro”: Clara Luz Álvarez
  • La era digital ha cambiado la manera de comunicar y ha abierto una nueva ética de la información”: Armando Casas
  • El coloquio –organizado por el Programa Universitario de Estudios sobre Democracia, Justicia y Sociedad (PUEDJS-UNAM), a través del laboratorio digital Tlatelolco LAB– es gratuito, abierto al público en general y se otorgará constancia de participación a quienes asistan a 80% de las sesiones virtuales. Hasta hoy se han registrado 1,004 personas de diversas partes del mundo.
  • Programa completo en: https://puedjs.unam.mx/benditas-o-malditas-redes-sociales/

“LA REGULACIÓN DE INTERNET ES UN NUEVO CAMPO DE BATALLA ENTRE NACIONES Y GRUPOS DE INTERÉS”: CLARA LUZ ÁLVAREZ
“Cuando hablamos del mundo digital, a veces pensamos que estamos en un nuevo mundo. ¿Pero es realmente diferente al tradicional? Siempre ha existido desinformación, discursos de odio y polarización en el mundo tradicional, que tiene reglas inequitativas, pues siempre ha habido personas, gobiernos o grupos de interés económico, que pretenden darnos una visión única del mundo, una supuesta verdad, que es básicamente un adoctrinamiento a través de medios tradicionales”.
Así lo consideró la doctora Clara Luz Álvarez durante su conferencia magistral "Pluralidad y ciberseguridad, ¿amenazadas por las redes sociales?", que abrió el segundo día de actividades del Coloquio internacional ¿Benditas o malditas redes sociales? retos, regulaciones y alternativas para la democracia sociodigital.
La Doctora en Derecho por la Universidad Panamericana, explicó: “Nos falta un largo trecho por andar en cuanto a pluralidad, incluso en los medios tradicionales. Y ni se diga la diversidad, que está muy ausente en los medios tradicionales. En ese sentido, quizá no haya tantas diferencias con el mundo digital”.
Sin embargo, acotó, “en ciertos aspectos sí hay grandes diferencias. Por ejemplo, la radio y la TV abiertas tienen un ámbito territorial que ha permitido que el gobierno les otorgue licencias para decidir quiénes difunden o quiénes no. Además, dentro de estos medios hay alguien que ejerce un control editorial que implica que se decida cuáles son las noticias que se transmiten o cuáles no”.
Y aquí existe una gran diferencia con el mundo digital, aclaró, “porque las redes y plataformas difunden videos o audios que pueden generar una gran influencia entre la ciudadanía, pero en este caso no hay una licencia otorgada por los gobiernos, por lo cual todavía no se ejerce un control como en el caso de la radio y la TV”.
En ese sentido, la especialista destacó el anonimato como herramienta positiva para difundir información de interés público, pero que a veces se utiliza para ocultar fines oscuros o contrarios a la democracia. “La pregunta es: ¿quién responde por ese contenido? Algunos países han determinado que la responsabilidad no es de la plataforma, sino de quien publica ese contenido”.
Luego se refirió a los “jardines amurallados”, que no reflejan pluralidad, “porque cada persona se junta en el ciberespacio con quienes piensan igual, buscando el ‘sesgo confirmatorio’, es decir, buscan a aquellas personas que confirmen la idea que tienen. Claro, todos pensamos que tenemos la razón, que lo que pensamos es la ‘verdad absoluta’, pero las democracias se construyen en la deliberación, donde se escucha al otro”.
En democracia, la ciberseguridad cobra enorme relevancia, pues las redes tienen una gran capacidad para minar la credibilidad de instituciones. “Así, surge la pregunta de qué hacer con las redes: ¿seguimos con la inercia de que no requieren una regulación específica? Y en ese sentido, ¿qué regulamos y cómo? Estas preguntas no tienen respuestas fáciles. Si hablamos de pluralidad hay que pensar que las democracias no pueden construirse si sólo escucho una visión de la vida”.
De esta manera, Clara Luz Álvarez concluyó: “La regulación es un nuevo campo de batalla entre naciones y grupos de interés. De hecho, en el caso del vínculo de las redes con las democracias, preguntó: “¿No nos estaremos tardando en debatir la regulación o es mejor no hacer nada? Porque hay otra arista: si se va a regular mal, los costos económicos serán altísimos y seguramente habrá quebrantos a la libertad de expresión y al derecho a la información”.
“HOY LA COMUNICACIÓN DE LOS MEDIOS DIGITALES ESTÁ MONOPOLIZADA POR LAS IMÁGENES”: ARMANDO CASAS
La expresión “una imagen vale más que mil palabras” se ha convertido en un lugar común, pero es cierta, “pues las imágenes pueden estremecernos, comunicar de golpe y parecen no dejar lugar a dudas. Una imagen es contundente”. Así lo expresó Armando Casas durante su conferencia magistral “¿Una imagen vale más que mil palabras? El poder de la imagen y las palabras en las redes”.
El director, productor y académico de cine, que actualmente dirige el Canal 22, mencionó: “Las artes visuales, la televisión, el cine y hoy las redes sociales sacan provecho del poder de la imagen, que es más compleja que la palabra en el sentido de que la riqueza de signos de la comunicación visual es muy superior a la verbal”.
Paradójicamente, “las imágenes están estrechamente relacionadas con las palabras, y a veces es a partir de las palabras como adquieren su sentido: vemos la imagen en redes sociales y hay una explicación que las relaciona, que les da sentido. Por ejemplo, la imagen en una nota periodística puede realzar la fuerza que se muestra gráficamente e incluso cambiarla drásticamente”.
El cineasta aseveró que hoy la comunicación de los medios digitales está monopolizada por las imágenes, “pero se sigue dando un amplio espacio a la palabra, que a veces sirve además como vía de acceso a la multiplicidad de imágenes que ofrece el cine, la televisión y ahora internet”.
Sin embargo, continuó, la era digital ha cambiado la manera de comunicar y ha abierto una nueva ética de la información. “El teórico Joan Fontcuberta, por ejemplo, habla de manera que las personas tienen acceso a una serie de medios. Lo seres humanos hoy tienen en sus manos la posibilidad de registrar y fijar el momento como nunca antes. Cuando esas imágenes se comparten en internet se genera una inundación, una especie de incesante furia de imágenes”.
Nuestra vida, sostuvo, no es la misma antes que después del teléfono inteligente. “Por la pantalla se observa la realidad, pero con una mediación que se ha vuelto una especie de ‘prótesis’ a través de la cual el ser humano quiere expandir sus facultades, como la memoria. Nunca antes se habían hecho y compartido tantas fotos. Millones de imágenes y de videos al día y por minuto. Hemos cambiado el ‘esto ha sido’ por el ‘yo estaba ahí’, con todo lo que ha implicado el crecimiento exponencial de la selfie.
Sin embargo, destacó, hay una paradoja en la capacidad técnica de reproducir las imágenes: “Antes, el material era escaso, las tomas difíciles de repetir y el resultado impredecible. Hoy, en cambio, podemos tomar ráfagas, mejorar el resultado, repetir de inmediato”.
A diferencia de nuestros padres y abuelos “que atesoraban fotos amarillentas en viejos álbumes que se hojeaban de vez en cuando”, prosiguió, “nosotros hacemos constantemente fotografías que nadie ve. No nos da tiempo de mirarlas. Aunque parezca un contrasentido, en muchos casos las fotos ya no se hacen para ser vistas. Ya no están ceñidas a su uso original, es decir, la representación y la memoria”.
Hoy, todo aquel que posea un dispositivo, asentó el cineasta, “puede ser fotógrafo, líder de opinión, epidemiólogo y hasta comediante en TikTok. Por otro lado, la palabra escrita se enfrenta también a su propia inmediatez. A las cartas que escribíamos antaño, que se resguardaban para volverse a leer, hoy se oponen los tuits, los estados, las historias en Instagram. La gente escribe todos los días mensajes de texto a través de WhatsApp! Ya no se escriben correo electrónicos”.

Hay fenómenos que se han dado alrededor de esta posibilidad de lanzar públicamente la palabra desde la comodidad de un teléfono iinteligente. “Gracias a esto, incluso se han dado movimientos sociales que han derrocado un régimen autoritario o movimientos democráticos que se han superpuesto a la censura mediática, hasta campañas de odio y toda clase de infodemia”.

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