CDMX desde el Edomex
Por: Sharon Michell Mora Aguirre
En la periferia, no vivimos: sobrevivimos
Facultad de Derecho
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En meses recientes se han evidenciado las problemáticas de movilidad en la Ciudad de México, sin embargo, es importante voltear a ver otras entidades y dejar el centralismo de lado. Uno de los estados con mayores carencias del país es el Edomex, actualmente cuenta casi con 17 millones de habitantes, prácticamente el doble que la CDMX; los mexiquenses representan poco más del 10% de la población total del país, no obstante, pareciera que en cuanto movilidad y transporte público estuviera abandonado. Esto representa una problemática enorme, para empezar, es relevante mencionar que una parte importante de personas originarias del Estado de México se desplazan cotidianamente a la CDMX por falta de oportunidades en sus municipios de origen, dicha situación vuelve más evidente la necesidad de un sistema de transporte digno en la entidad, ya que los mexiquenses pasan una gran parte de su día en él, por ello es necesario un transporte público digno.
Desafortunadamente el transporte público en el Edomex está lejos de ser digno, de manera generalizada es deficiente, solo se cuenta con unidades viejas y en pésimas condiciones, si bien en los últimos años han existido avances, por diferentes situaciones estos no terminan de ser suficientes para la gran cantidad de población en la entidad. En su mayoría el transporte está regulado desde concesiones, las cuales, parafraseando a la Ley de Movilidad y Seguridad Vial del Estado de México y sus municipios, “son actos administrativos por los cuales la persona titular del Poder Ejecutivo Estatal, por conducto de la Secretaría de Movilidad autoriza a particulares a prestar un servicio público de transporte en los términos y condiciones de la propia ley”.
Dicha situación complica el mejoramiento del servicio, ya que se termina dejando en manos de los particulares. Esto último no es del todo negativo, la problemática en sí es que el gobierno estatal no se asegura de que los concesionarios presten un servicio digno y de calidad, inclusive desde el gobierno del Edomex existen beneficios fiscales a los concesionarios, esto buscando el constante mejoramiento de las unidades, no obstante el servicio continua en las mismas condiciones.
Resulta inevitable realizar una comparación entre el transporte del Edomex y el de la CDMX, como se mencionó, muchos mexiquenses se mueven entre ambas entidades de manera cotidiana, sin embargo, en la capital hay muchas más opciones de transporte y con precios más accesibles. Si bien no se busca dar la idea de que el transporte capitalino es perfecto, si es necesario hacer notar que es posible una movilidad más digna e integrada que responda a las necesidades de desplazamiento de la población, recalcando que este último punto no busca ignorar los grandes problemas actuales y reales del transporte en la CDMX.
Analizando las necesidades de movilidad del pueblo mexiquense es necesario hacer notar que, si bien la extensión territorial del Estado de México es mayor a la de la CDMX, no toda la entidad tiene estas problemáticas, especialmente las encontramos en las zonas más urbanizadas del Valle de México y del Valle de Toluca. Estas dos últimas concentran la mayor parte de la población y cada una tiene consideraciones específicas.
El Valle de México es el más poblado de las dos, en dicha zona existe mayor movimiento hacia la capital, y a lo largo de varios gobiernos estatales han existido múltiples promesas políticas para mejorar el transporte en la región, sin embargo, son pocos los proyectos que se han concretado y menos los que han significado un cambio real en la movilidad de los municipios mexiquenses dentro de dicho territorio. Por otro lado, tenemos el Valle de Toluca, donde se encuentra el municipio homónimo, capital del Estado de México; si bien, en dicha zona existe menor cantidad de población que en el Valle de México, sigue representando un número importante de gente que necesita un transporte digno y de calidad.
Según el Sistema Estatal de Información Metropolitana (SEIM) del Estado de México, el Valle de Toluca está integrado por 16 municipios: Almoloya de Juárez, Calimaya, Chapultepec, Lerma, Metepec, Mexicaltzingo, Ocoyoacac, Otzolotepec, Rayón, San Antonio la Isla, San Mateo Atenco, Temoaya, Tenango del Valle, Toluca, Xonacatlán y Zinacantepec; en su mayoría todos los municipios del Valle comparten
el mismo transporte público, en general concesionado. Centrándonos en los municipios más cercanos a Toluca podemos notar que el transporte público resulta de mala calidad, poco accesible, costoso y en palabras reales, deficiente, como en el resto del Estado de México, sin embargo, es curioso al notar que nos referimos a la capital de la entidad federativa con mayor población del país, y uno de los espacios manufactureros más relevantes del centro de México. Aquí surge la pregunta de por qué la movilidad en el Valle y en la Zona Metropolitana de Toluca resulta tan deficiente en comparación con otras capitales estatales o la propia CDMX, siendo prácticamente mínimas las opciones de movilidad que no hayan sido dejadas para la gestión de particulares.
Hablando de los pocos medios de transporte dignos, encontramos el recién inaugurado tren interurbano México-Toluca, también conocido como “El Insurgente”, sin embargo, como su nombre lo indica es un medio de transporte enfocado en la conectividad de diferentes ciudades o núcleos poblacionales, dicha situación imposibilita que el tren se vuelva una opción real de movilidad cotidiana o cercana, haciendo que las personas sigan recurriendo a los transportes concesionados para su movimiento regular en la zona.
La creación de dicho transporte hace notar varios puntos importantes. En primer lugar que es posible la implementación de mejores y más dignos sistemas de movilidad para los mexiquenses del Valle de Toluca, aunque del otro lado de la moneda “El Insurgente” ha recalcado la deficiencia de movilidad en la zona, ya que las cercanías a las estaciones del tren se han visto ineficientes por la falta de transporte que conecte con las zonas más céntricas de la Ciudad de Toluca o de los municipios cercanos. Si bien el tren es un avance, es necesario considerar que la simple existencia del mismo aumentará el movimiento en la zona haciendo indispensable el mejoramiento de transporte que lo alimente, o inclusive alternativas para evitar complicaciones urbanas.
Otro punto importante para exponer la complejidad de la movilidad en el Valle de Toluca es el precio, como en el resto del Estado de México el recorrido mínimo está en $14 pesos, dicha cifra es más elevada en comparación a las tarifas de transporte de la CDMX, este aumento entró en vigor a finales del 2025, bajo la justificación de que serviría para garantizar la modernización del servicio en condiciones de seguridad, eficiencia, calidad y sustentabilidad. Sin embargo, no existen cambios reales al respecto, lo único que surgió de dicho aumento es que ahora las personas deben gastar más dinero por un servicio que sigue siendo el mismo, con las mismas deficiencias que antes, así como los mismos retos para las personas que lo utilizan de manera cotidiana, y ni hablar de una implementación de mejoras que vayan encaminadas a un servicio inclusivo para personas discapacitadas o de la tercera edad. Resulta indignante pagar un precio tan alto sabiendo que ni siquiera tienes la certeza de moverte en un transporte seguro y mucho menos digno.
La Ley de Movilidad y Seguridad Vial del Estado de México, respecto al derecho a la movilidad, expresa que “el derecho humano a la movilidad implica la obligación del Gobierno del Estado y de los municipios de realizar un conjunto de acciones que tiendan a procurar su debido ejercicio en condiciones de seguridad vial, accesibilidad, eficiencia, sostenibilidad, calidad, inclusión e igualdad y contribuir al desarrollo sustentable del Estado”, en tal sentido, esta ley tiene varios puntos relevantes que analizar.
Inicialmente llama la atención que reconoce la movilidad como un derecho humano, situación que tiene varios matices. Desde cierto punto de vista esto resulta un gran avance, sin embargo, hablar de derechos humanos implica ver su naturaleza como principios jurídicos y en tanto principios carecen de estructuras sólidas a diferencia de otras normas jurídicas. Dicha situación termina complicando el ejercicio de este derecho, ya que lo dota de un carácter más abstracto, no obstante, esto no implica un caso perdido. Al leer el artículo notamos que establece cierto contenido, como el hecho de que se trata de una “obligación del Gobierno del Estado […] realizar un conjunto de acciones procurando la seguridad, accesibilidad, eficiencia, etc.”, dicho párrafo es claro sobre el enfoque que debe tomar el Estado en su actuar y hacia dónde debe dirigirlo.
Otro punto a favor de las consideraciones como derecho humano es que al carecer de una estructura cerrada o específica es posible dotarlo de un contenido más amplio buscando una mayor protección para las personas.
Lo anterior tiene implicaciones muy interesantes, ya que nos permite dotar de sustancia un derecho para que al ejercerlo tenga un contenido acorde a las necesidades de la población, en este caso del Valle de Toluca.
A la luz del derecho humano a la movilidad el Valle de Toluca y todo el Estado de México tienen una estructura de oportunidad jurídica para hacer valer su dignidad, la misma Ley de Movilidad dota de contenido a ese derecho, en el artículo 5, donde establece que la movilidad debe ejercerse desde ciertos principios rectores como la calidad, eficiencia, igualdad, exigibilidad, sostenibilidad, legalidad, entre otros aspectos de los cuales carece el transporte público en la zona. Además, la mayoría de los principios contenidos en este último artículo pueden ser entendidos desde una relación de interdependencia.
A manera de conclusión hay que recordar que es importante mirar fuera de la CDMX y entender que si bien la movilidad de la misma está lejos de ser perfecta, tiene grandes avances respecto del resto de la república. Otros estados están simplemente estancados, sus habitantes son relegados a vivir una especie de castigo constante en el que pareciera que el uso del transporte público no es compatible con la dignidad,. Por lo anterior debemos luchar, presionar o buscar mejorar nuestras condiciones, y una de las mejores herramientas que tenemos son los derechos humanos, estos nos permitirán obtener las condiciones que cada sociedad necesita de acuerdo a sus vivencias.
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