Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creatividad.
Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creativdad.
CREDITO: Foto de Sachingb9 de Pexels

Otoño querido

Número 12 / ENERO - MARZO 2024

Lo único que le pido al tiempo y al destino es que me permita permanecer junto a aquel que amo tanto, y que jamás me arrebate aquel sentido de pertenencia que nunca había tenido

Picture of Mariana Shanti González

Mariana Shanti González

Facultad de Estudios Superiores Acatlán

El tiempo corre, vuela y nos sobrelleva, pasa a través de nosotros, constante y firmemente. 

No nos abandona, no nos deja en solitud, siempre nos acompaña y recorre un camino junto a nosotros, no nos suelta de la mano ni por error. 

El tiempo alcanza, pesa y cansa ¡es cierto!, pero también otorga memorias que ni con el tiempo se borran, de esos que se funden en el interior del alma, tanto que no pueden separarse del individuo.

Se dejan cicatrices y alguna que otra herida que no sana ni con el paso del tiempo. 

Mágico, misterioso, impenetrable y sombrío, diría yo. Actúa de maneras extrañas, juega con su amigo llamado destino que se le parece mucho pero con un toque extra de ironía, unidos por un lazo llamado complicidad. 

Ambos juegan, se esconden y hacen travesuras. Les encanta mantenerse unidos sin importarles lo que les depare. 

Aquellos que a lo largo de mi camino dejaron huellas irrefutables de aquel otoño, ese que ha estado presente dejando hojas color café con tonalidades anaranjadas por todo el camino. 

Mi bello otoño que no se diluye con el paso del tiempo ni con las azares del destino, ese tan cálido y hermoso. Irrefutablemente, salvaje y tan lleno de colores llamativos que dan esperanza y hacen parecer que tengo un hogar. 

El alma se llena y el corazón admira, los dos cómplices no saben qué han hecho al poner tremendo espectáculo enfrente de mí. 

Agradezco mi fortuna al tener ese otoño, que me hace pensar que ya no estoy destinada a lo maldito de lo efímero. 

Y espero desde lo profundo de mi ser que nunca me sea arrebatado y siempre sea tan mío y tan suyo como siempre lo ha sido. 

Me siento constante a admirarlo en un rincón por lo espléndido que es por sí solo, no necesita de nada ni nadie más para ser precioso. 

Hay ocasiones en las que me hinco aterrorizada por las posibilidades que no muchos pueden visualizar. Veo más allá que cualquier otro y me gustaría a veces no hacerlo, me gustaría ser ignorante del tiempo y destino que amenazan mi otoño. 

Me gustaría que las hojas color marrón, a las cuales anhelo, cada año supieran que me han dañado el alma de a poco. 

Lo único que le pido al tiempo y al destino es que me permita permanecer junto a aquel que amo tanto, y que jamás me arrebate aquel recuerdo y sentido de pertenencia que nunca había tenido. 

 

Más sobre Ventana Interior

Entre velos y máscaras

Entre velos y máscaras

Por: Marlon Hiroshi De la Rosa Reyes
Cuando los disfraces se visten de personas

Leer
Frankenstein y su criatura

Frankenstein y su criatura

Por: José Ramírez Leñero
¿Quién es el verdadero monstruo aquí?

Leer
Apoptosis existencial

Apoptosis existencial

Por: Úrsula Desireé Paez Torres
¿A dónde van los pensamientos que se suicidan?

Leer
Eres lo que haces

Eres lo que haces

Por: Raquel Noyola
Aprende a mirar dentro de ti

Leer
Efímero y sin aviso

Efímero y sin aviso

Por: Sofia Cruz Huerta
Poema sobre las segundas oportunidades y el paso del tiempo

Leer
Leviatán

Leviatán

Por: Verónica Hernández Carapia
Monstruos que matan al “príncipe azul”

Leer

Deja tus comentarios sobre el artículo

Otoño querido

Una respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

3 × two =