El Puente de la Concordia
Por: Aram Rangel Alcantara e Isael Guillermo García Macedo
Crónica de una Tragedia Anunciada
Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Oriente, UNAM
Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Oriente, UNAM
Estoy segura que cuando anunciaron la suspensión de clases presenciales por dos semanas no nos parecía mala idea. ¿Qué serían 14 días viviendo como quizá imaginábamos por películas o series en donde nos mostraban que las clases en línea eran de lo mejor?
Y ¡zas!, no resultó ser lo que esperábamos. En primer lugar, porque no fueron dos semanas –increíblemente ya vamos para el año—, y en segundo, porque nos dimos cuenta que no estábamos tan preparados como creímos.
Al principio no era tan malo: podíamos levantarnos más tarde ya que no tendríamos que transportarnos, evitábamos los cambios de temperatura, incluso nos desocupábamos más rápido, además de las ventajas que cada quien pudiera encontrar.
Poco duró el gusto, ya que cada uno comenzó a tener problemas: para aprender, para conectarse –pues muchos no contaban o no cuentan con un dispositivo o acceso a Internet–, para entregar las tareas, para encontrar un lugar sin mucho ruido porque, cuando menos te lo esperabas, tu micrófono se activaba y se escuchaba algo indebido. ¡Ups!
Y no sólo eso, también para relacionarnos estamos existiendo todo el día detrás de una computadora o dispositivo. No nos podemos relacionar normalmente y algunos ni siquiera conocemos nuestra escuela, ya que la vida se ha desarrollado de manera virtual. Hemos llegado a un punto en donde ya no tenemos motivación. Incluso el teléfono o las redes sociales nos parecen aburridas o ya no son tan interesantes, siempre es lo mismo.
Aunque, por otra parte, unos hemos aprendido a utilizar herramientas que antes no teníamos ni idea que existían y algunos otros nos hemos podido definir como personas en todo este tiempo. Al final del día, debemos intentar sacarle lo positivo a la situación, aunque parezca que no hay nada bueno.
Procurar que nuestra mente esté activa al igual que nuestro cuerpo es importante para sobrellevar lo que estamos viviendo, así que es un buen momento para descubrir qué cosas nos gustan, cuáles no, crear nuevos proyectos, plantear nuevas metas y, en la medida de lo posible, irlas cumpliendo.
Académicamente creo que es un trabajo en equipo, pues me parece importante que los maestros estén en constante comunicación con los alumnos, ya que bajo esta modalidad es casi imposible no tener dudas, no tener problemas para ingresar a clase o entregar algo.
Es por ello que mi recomendación sería que los profesores establezcan un canal de comunicación con los alumnos, siendo claros, precisos y comprensivos, dada esta situación tan atípica que estamos viviendo.
Y, por otra parte, los alumnos externar sus dudas, ya que es algo normal, plantear las actividades a hacer en el día para evitar frustrarse después y autoevaluarse para conocer de qué manera podríamos comprender y aprender mejor.
No estamos ante una situación sencilla, pero algo podemos hacer, aprovechemos en la medida de lo posible las tecnologías que tenemos para aprender y relacionarnos.
Por: Aram Rangel Alcantara e Isael Guillermo García Macedo
Crónica de una Tragedia Anunciada
Por: Ricardo Alonso Arévalo Garcilazo
La estupidez informada tiene límites; la ignorancia apasionada, ni uno solo
Por: Adanelly Marlene Martínez Ahuecatitan
Me pregunto qué habría pensado Karl Marx del metro
Por: Salvador Padilla García
Si el Estado no se hace nada por erradicar la violencia, no hay disculpa que valga
Por: Sebastian Vallejo Yañez
Cómo nuestras ciudades se vuelven hostiles con sus habitantes
Por: Leonardo Yahir Eguiza Delgado
¿Seremos muro de prejuicios o puente de integración?