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Wallace Chuck de Pexels

Malaventurada

Número 14 / JULIO - SEPTIEMBRE 2024

Colección de poemas sobre las etapas –no necesariamente en orden– del amor

Picture of Jazmín Resendiz Coeto

Jazmín Resendiz Coeto

Facultad de Estudios Superiores (FES) Iztacala

Notitas de Hollywood

Dos estrellas errantes que viajan 

en una comedia de falso romance,

eso es lo que creo de ti y de ella.

 

Miedos y vértigos

Salto desde lo más alto 

de este precipicio alborotado

del que surgen mil ideas de pasiones.

Y queda entonces, contarte

lo mucho que deseo derramarme

en tu piel,

con mi tinta negra.

 

Escribo desde la periferia

de tu corazón,

que me dejó fuera

por indecisión.

 

El oleaje

Y morir en la agonía 

de un amor que nunca fue

ni podrá ser.

Que venía de una voz rota 

que sabía 

que no podía hacer nada 

más que soñar.

 

Y entonces,

era yo entre las sábanas de una fría madrugada,

deseando que alguien irrumpa el tormentoso silencio.

Era yo en la nada que dejó el torbellino de tus recuerdos.

 

La necesidad de pertenecer(te)

Me basta con pronunciarse,

con imaginarte, 

con creer que puedo amarte,

porque no puedo, 

no debo,

pero inevitablemente caí enamorada.

Inevitablemente esta fosa me dejó

en pedazos ensangrentada.

 

Jaula

Mirlo herido,

que te sentaste a descansar sobre mi paso,

que hiciste de mi canto tu canción favorita,

me enseñaste nuevas melodías

y burlaste los cerrojos

que en mi corazón detenían 

el cauce del río naciente,

la explosión volcánica

de mi risa.

 

Mirlo querido,

de mí, piedad no tuviste,

rompiste mi jaula

y luego te despediste,

me libraste de seguir presa 

de un amor marchito,

sin embargo, tu promesa

valía tus plumas más insignificantes.

 

Mirlo hundido 

en la tristeza de un amor

no correspondido,

hoy te revelo 

mi secreto más prohibido.

 

Despertaste una chispa en mí

que lo incendiaba todo

y cada sentimiento ardiente en mi pecho

traté de hacerlo cenizas.

 

Menos corazón y más sangre

Tiendo a recordar más la agonía de la partida, 

el dolor y la soledad, que aquellas memorias 

que solas laten de alegría.

Tiendo a ser menos corazón y más sangre, 

tiendo a quebrantar este amargo palpitar

por el amor que se va.

Tiendo a ser triste lágrima de noviembre,

que le llora al amor que no tiene.

 

Nadie me mira

Derramada la sangre

en el precipicio en el que quedó

su cuerpo inmolado

en el nombre del amor.

Tan ingenua e indigna

de recibir lágrimas

de piedad y dolor

o peor aún, 

es otra loca

que de tristeza se mató,

y nadie la mira,

todo el mundo la ignoró.

 

Te vi con alguien más

y me tragué mis sentimientos

también las palabras

que te tenía guardadas.

Me fui en silencio

y me dediqué a borrar 

tu nombre por completo.

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