El deseo por la figura masculina
Por: Alexis Boleaga
Homoerotismo en el metro
Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Naucalpan
Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Naucalpan
Somos jóvenes, ceceacheros y universitarios. Miembros de la comunidad más libre y habitantes de un creativo recinto, con el propósito de crear un montón de experiencias. Esta, tal vez, sea la mejor parte de nuestras vidas.
Vivimos en una época de constantes cambios. La sociedad mexicana es más libre que antes, sobre todo en la capacidad de expresar lo que sentimos, aunque, sigue habiendo grupos que rechazan y no aprueban la felicidad e individualidad de alguien más. No sólo rechazan su expresión, sino también están en contra del amor.
El amor es una opinión personal, es aquella esencia de la felicidad humana. Pienso que es el sentimiento de paz más puro que podemos experimentar. Hay una diferencia entre amor y placer, pero en una relación jamás deberán ser la razón de sufrimiento. El enamoramiento no debe de ser el motivo de nuestra existencia, tampoco será el objetivo al conocer una persona nueva.
Hay que alejarse de los estereotipos nocivos del amor, por ejemplo, la idea de que somos capaces de hacer y conseguir todo lo que se desea. Es una premisa falsa, divulgada por la romantización del amor.
La libertad sexual que nuestra generación puede experimentar se debe a la lucha de disidencias pasadas. La apertura y comprensión de la diversidad depende del contexto cultural, social e histórico de cada persona. Antes de nuestras jóvenes generaciones, no estaba normalizado hablar libremente sobre las preferencias e identidades sexogénericas.
El respeto y la tolerancia son valores mínimos que llevan a la construcción más sana, también quitar la vigencia de los estereotipos impuestos sobre el género. No debemos depender de los demás para aprobar la felicidad; el querer y mantenerse unidos debería ser la prioridad dentro de la sociedad.
Dentro de la sociedad se debe de trabajar en una reformulación de valores para fomentar el respeto a las disidencias sexogénericas. Las ideologías del pasado no deberían de repercutir en las libertades afectivas de nuestra generación. Esto va de la mano con quitar el estigma sobre abordar temas de salud y educación sexual.
Nuestra generación logra romper las cadenas de los estigmas, podemos hacerlo porque somos fuertes, libres, así lograremos en unos años la liberación sexual.
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