Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creatividad.
Esta ventana es para mirar dentro de nosotrxs a través del arte y la creativdad.
Alesia Kozik

Gretel

Número 7 / OCTUBRE - DICIEMBRE 2022

Una reinterpretación del cuento clásico de hadas, con un toque de cruda realidad y otro más de poesía

Picture of Alejandra Leilani Soriano Guerrero

Alejandra Leilani Soriano Guerrero

Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Oriente

¡Oh Gretel, dulce Gretel! Con tus mejillas rosadas y tus labios de granada, con el brillo de la inocencia en tus ojos y tu pequeño corazón que latía como un conejo alegre, llegaste a aquella casa de dulce para llenar de dicha el corazón de quien te apagaría el alma.

Comiste un festín sin saber que serías la cena, festejaste con los animales del bosque la llegada de las fiestas decembrinas, y cuando estuviste cansada te fuiste a dormir, ¿y Hansel? ¿Dónde está Hansel? Hansel no confiaba en nadie, él fue inteligente y durmió en uno de esos sillones de chocolate que te hacían marear por tanta suavidad, mientras que tú, con tu inocencia, cometías tu último error: dormir en el horno, confiada de que siempre estaría cerrado y apagado. ¡Oh Gretel, tonta Gretel! No debiste meterte al horno esa noche, ¿alguna vez lo sabrás?

Despertaste aquella mañana para darte cuenta de que el horno, ese horno en el que descansabas estaba cerrado y alguien lo había encendido. Con el ardor en tu piel como único aviso de que te estabas quemando enmudeciste por el miedo y dejaste que pasara, Gretel, ¿por qué no hiciste nada, pequeña ilusa?

Con los ojos secos te resignaste y no te atreviste a derramar una lágrima mientras que tu pecho se inundaba y el dulce conejo que ahí habitaba se ahogaba lentamente. Te quemabas y tu cuerpo ardía y se consumía entre llamas y pensamientos, palabras que se incrustaron en tu cabeza como agujas que jamás sacarías y pedazos de corazón roto que salieron de tu pecho sin querer, ¡oh Gretel!, pequeña Gretel ¿qué es lo que has hecho?

¿Quién te quitará ahora esas marcas invisibles en tu piel? Estás tan quemada que eres irreconocible, tus ojos ya no brillan y tu corazón se volvió tan pesado que apenas late, tus mejillas antes rosadas ahora son claras como el agua y tu cuerpo, tu pequeño y frágil cuerpo ha perdido su niñez. ¿Dónde está tu reflejo? ¿A dónde se fue? ¿Y quién es esta persona en el espejo?

Shhh, ¡Gretel! No le digas a mamá, no le cuentes a Hansel ni a los animales del bosque y mucho menos a la bruja. Gretel, guarda el secreto, cómetelo y finge que es un dulce para que no duela tanto al pasarlo, ahora tendrás que llevarlo contigo a donde quiera que vayas. Gretel no te reconozco, dime por favor, ¿en quién te convertiste? ¿Es acaso que aquella niña que solías ser se quedó en ese horno? Ahora tendrás que vivir en esta piel que no es tuya, contaminada y marcada, tendrás que vivir con la cicatriz de lo que te hicieron y la boca cubierta por una mano invisible que te asfixia y te sofoca.

¡Oh Gretel! tan ajena y tan triste ¿adónde se fue tu dulzura?

Más sobre Ventana Interior

Viajero

Viajero

Por: Set Uriel Aguilar Galindo
Reinventarme y no tener miedo

Leer
La cosmética del deseo

La cosmética del deseo

Por: Evan Lozada
El amor como construcción cultural y la relación paradójica con lo real

Leer
Esperas, transbordos y un corazón roto

Esperas, transbordos y un corazón roto

Por: Karla Casaña
Para cuando has dejado la estación

Leer
Crónicas de un duende viajero

Crónicas de un duende viajero

Por: Eitan Raúl López García

Leer
Política sexual, ¿una realidad?

Política sexual, ¿una realidad?

Por: Aurora Castro Mena
¿Qué tan tangible son las teorías de género en la actualidad?

Leer
Cama, escritorio y sillón de terapia

Cama, escritorio y sillón de terapia 

Por: José Alfredo Jiménez Islas
El transporte como espacio de terapia

Leer

Deja tus comentarios sobre el artículo

Gretel

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

2 × 3 =